Tu Voz, Alejandra Pizarnik

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Emboscado en mi escritura
cantas en mi poema.
Rehén de tu dulce voz
petrificada en mi memoria.
Pájaro asido a su fuga.
Aire tatuado por un ausente.
Reloj que late conmigo
para que nunca despierte.

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Análisis

La poeta siente la voz, posiblemente del amado, como parte de la inspiración de su poesía. Está presente en su interior y no lo olvida. Parece que no están juntos, pero su recuerdo está presente, está grabado en ella. La poeta siente que no podrá olvidarlo y siempre lo tendrá presente.

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La persona que estaba con la protagoniza estos versos se ha marchado y, sin embargo ella lo tiene presente cada día. A diferencia de la poesía de autores masculinos, en ningún momento vemos una mirada negativa hacia el hombre, un reproche. Todo lo contrario, el amor está presente en cada uno de sus versos.

Él se ha marchado pero le ha dejado amor, le ha dejado inspiración para su creación poética y le ha dejado infinidad de recuerdos a los que ella está agradecida. Es por ello que quiere que sigan permaneciendo en su interior. No quiere despertar de ese recuerdo porque la realidad, de alguna manera, le haría sufrir.

Sin embargo, no vemos ningún tipo de obsesión. Vemos que continúa su vida de una manera normal. Aun así, es consciente de lo esencial e importante que ha sido esta relación para ella y, en vez de sufrir por su ausencia, lo que hace es ser feliz con el recuerdo que esta le ha dado.

Esta visión femenina del amor es mucho más agradable para el lector porque inspira a la mujer, porque le hace fuerte y porque acepta esa soledad y, al mismo tiempo, tiene en un recuerdo positivo la figura de la pareja con la que ya no está. De alguna manera, ambos han dejado huella el uno del otro y el final ha sido lo mejor que podría pasarles.

Lo que sí está presente en el poema es todo el amor que la mujer siente hacia la persona que se ha marchado. Recuerda no solamente su presencia, sino su voz, el calor que le daba y todo lo vivido en común. Como vemos posteriormente, todo ello conforma una imagen positiva del amante que ya no está y, al mismo tiempo, es fruto de inspiración para su poesía, para su vida y para su camino en soledad.


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