Viceversa, Mario Benedetti

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Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

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Análisis

No cabe duda de que Benedetti es uno de los poetas en lengua castellana más célebres del siglo XX. A pesar de atravesar diferentes etapas poéticas y creativas a lo largo de su carrera, diversos recursos se mantienen casi siempre vivos en su obra. Así, un poema como “Viceversa”, perteneciente a Poemas de Otros (1974) ejemplifica su tendencia a la poesía coloquial y al prosaísmo.

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Ya desde mediados de los años 50, Benedetti, en plena juventud creativa, comenzó a construir una poesía diferente, alejada de la retórica de Pablo Neruda. Y con Poemas de la oficina (1953-1956), el escritor uruguayo, en palabras de Pedro Orgambide, “introduce en la poesía sudamericana, como Antonio Machado en la española, el acercamiento del habla coloquial a la escritura y una mirada que redescubre la vida cotidiana”.

Benedetti apoya sus versos en palabras sencillas, en expresiones coloquiales, sin perder de vista el sentido lírico global de una pieza poética. Digamos que lleva la poesía a las oficinas, a los supermercados, hace descender los versos de la torre de marfil y los mezcla con el sabor de los mercados, de los bares y de las conversaciones triviales. Todo ello, acudiendo, periódicamente, al sentido del humor como elemento desmitificador.

“Estoy jodido”, dice el poeta en “Viceversa”. ¿Siglos de enriquecimiento del lenguaje poético tirados por el retrete? No, se trata de una evolución lógica de la literatura, en este caso de la poesía, al menos de una poesía, que vira hacia lo cotidiano y no rehúye los exabruptos, precisamente porque son parte indispensable del lenguaje cotidiano. Seguro que hay muchas maneras de expresarlo, pero con “estoy jodido”, el lector no necesita más aclaraciones ni complicadas figuras retóricas.

Esta pieza, muy sencilla en su mensaje, pero traviesa en algunos de sus recursos, aborda la ansiedad de una persona ante un encuentro amoroso. Todo el poema gira en torno a la confusión que en muchas ocasiones despiertan las relaciones sentimentales. Emociones contradictorias, producto de la inseguridad e incertidumbre que generan estas relaciones. El miedo y la esperanza, como sentimientos que abanderan el amor.

Se repiten verbos a lo largo de las tres primeras estrofas que ayudan a construir el ritmo y remarcar la situación del yo lírico: quiere (y no quiere) ver, hallar, oír a su amada. Más adelante, con el “o sea/resumiendo”, Benedetti acude al coloquialismo al que nos referíamos teñido de humor para finalizar con el famoso “estoy jodido”. La última estrofa es puro humor al estilo Benedetti que atenúa el sentido dramático de la pieza. Aunque la vida y el amor pueda ser una cosa muy seria, tampoco debemos tomárnoslos tan en serio.


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