Vergüenza, Gabriela Mistral

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Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa
como la hierba a que bajó el rocío,
y desconocerán mi faz gloriosa
las altas cañas cuando baje al río.

Tengo vergüenza de mi boca triste,
de mi voz rota y mis rodillas rudas;
ahora que me miraste y que viniste,
me encontré pobre y me palpé desnuda.

Ninguna piedra en el camino hallaste
más desnuda de luz en la alborada
que esta mujer a la que levantaste,
porque oíste su canto, la mirada.

Yo callaré para que no conozcan
mi dicha los que pasan por el llano,
en el fulgor que da a mi frente tosca
en la tremolación que hay en mi mano...

Es noche y baja a la hierba el rocío;
mírame largo y habla con ternura,
¡que ya mañana al descender al río
lo que besaste llevará hermosura!

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Análisis

Otra de las temáticas que aparece en la poesía de autoras es la de la percepción personal, física y emocional de la mujer, ya sea la propia poeta o la protagonista de los versos del poema. Por un lado nos abre las puertas a nuevas vertientes sentimentales plasmadas en versos y, por otro lado, nos hace conocer y reconocer el universo de lo femenino a través de la poesía de esta autora.

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En este poema nos habla de que la protagonista del mismo o la propia poeta, no se gusta, no ve belleza en ella misma. Sin embargo, al conocer el amor, a esa persona que le corresponde, sí la descubre, siente un nuevo nuestro despertar y descubre en su interior una nueva mujer. Siente vergüenza de que el la mire desnuda y que no le guste, que la rudeza del trabajo que esculpió su cuerpo le haga sentir rechazo.

Aun así, se entrega completamente y sin reservas. Quiere esconder este amor, su alegría y pasión tan fuerte durante un tiempo. Le pide a su amante que, en esa primera noche de amor la cuide, la trate bien, con ternura, para que al día siguiente puede mostrar al mundo todo lo que siente y todo lo que el amor la ha embellecido, tanto por dentro como fuera.

Esto es algo que no aparece en la poesía de poetas masculinos. La percepción real de sí mismos o desde el punto de vista del otro sexo. Lo femenino y la belleza van más de la mano de lo que nosotros pensamos. Sin embargo, a diferencia del poeta, que en la mayoría de los casos habla de la belleza de la mujer, de su deseo hacia ella y, en muy pocos casos, hay una descripción sentimental o física del propio autor, las poetas sí que tocan ese punto, el cómo se ven enfrente a un espejo, como se sienten con respecto a otras mujeres y la importancia que tiene la belleza física en una sociedad masculina y estereotipada.

Es por ello que este poema tiene valor no sólo desde el punto de vista de poético, sino también como referencia desde el punto de vista de la mujer, de lo femenino. Los sentimientos, el amor e incluso una relación íntima están, en muchos casos supeditados a la reacción de la otra persona. La felicidad de la protagonista de este poema está supeditada también a la reacción del hombre.


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