Veré por ti, Miguel de Unamuno

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«Me desconozco», dices; mas mira, ten por cierto
que a conocerse empieza el hombre cuando clama
«me desconozco», y llora;
entonces a sus ojos el corazón abierto
descubre de su vida la verdadera trama;
entonces es su aurora.

No, nadie se conoce, hasta que no le toca
La luz de un alma hermana que de lo eterno llega
y el fondo le ilumina;
tus íntimos sentires florecen en mi boca,
tu vista está en mis ojos, mira por mí, mi ciega,
mira por mí y camina.

«Estoy ciega», me dices; apóyate en mi brazo
y alumbra con tus ojos nuestra escabrosa senda
perdida en lo futuro;
veré por ti, confía; tu vista es este lazo
que a ti me ató, mis ojos son para ti la prenda
de un caminar seguro.

¿Qué importa que los tuyos no vean el camino,
si dan luz a los míos y me lo alumbran todo
con su tranquila lumbre?
Apóyate en mis hombros, confíate al Destino,
Veré por ti, mi ciega, te apartaré del lodo,
te llevaré a la cumbre.

Y allí, en la luz envuelta, se te abrirán los ojos,
Verás cómo esta senda tras de nosotros lejos,
se pierde en lontananza
y en ella de esta vida los míseros despojos,
y abrírsenos radiante del cielo a los reflejos
lo que es hoy esperanza.

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Análisis

Nos encontramos ante un poema del célebre filósofo español Miguel de Unamuno, quien nació en Bilbao en el año 1864 y murió en Salamanca en 1936. Perteneció a la Generación de poetas del 98. Su obra fue muy extensa y de gran calidad. Abarcó todos los géneros: novela, ensayo, teatro y poesía.

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Miguel de Unamuno estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid y posteriormente obtuvo su doctorado en Lengua Vasca. Perteneció durante algunos años a la Agrupación Socialista de Bilbao (1894). En el año 1900 fue nombrado Rector de la Universidad de Salamanca pero en 1914 fue destituido por razones políticas. Lo expulsaron del país, posteriormente lo indultaron y él decidió el exilio voluntario en Francia hasta que en España se produjo un cambio de régimen; de modo que volvió a Salamanca tras la caída de Primo de Rivera.

Su obra es ante todo de carácter filosófico. Tanto en sus ensayos como en sus obras teatrales y sus novelas trata temas universales relacionados con la razón y la existencia del ser humano. Para él la poesía fue un medio de expresión para el espíritu que reflexiona. Y trata temas como la religión y la existencia de Dios, la muerte, la fe y la razón y el tiempo.

Este elaborado y admirable poema consta de cinco estrofas de seis versos cada una. El esquema de la rima (ABc ABc DEf DEf GHi GHi…) corresponde con la copla de pie quebrado, pero los versos son alejandrinos y heptasílabos.

El tema es un tanto complejo pero Unamuno logra expresarse de forma clara y bella. Con la primera estrofa nos sitúa en plena lección de filosofía: cuando el hombre reconoce que no se conoce ni a sí mismo, comienza su búsqueda, se va acercando poco a poco a la verdad y es entonces cuando en realidad nace. La segunda estrofa continúa con la lección diciéndonos que cuando alguien conoce a la persona que le hará despertar su alma comienza a iluminársele el intelecto y la razón. Tras esta introducción el poeta nos cuenta una historia, quizás se trate de la suya junto a su compañera de vida (a partir del verso 13 y hasta el final).

La historia se nos cuenta en torno a dos conceptos fundamentales, los cuales son: el Camino (senda, caminar seguro, destino,) y la Luz (alumbra, vista, ojos, luz, lumbre, radiante, reflejos). Otorgando a su compañera la condición de “ciega” (verso 13) le explica que una vez traspasados y superados los placeres sensoriales (versos 10 y 11) se comienza a recorrer un camino duro y difícil “nuestra escabrosa senda” (verso14) en el cuál él será el guía y ella la luz brillante e inspiradora que aunque ciega lo va alumbrando a él para que pueda llegar a ver en la oscuridad de este camino. Están caminando de manera abstracta y metafórica por el camino de la verdad y del conocimiento. Todo lo negativo y oscuro está relacionado con la ceguera; la luz y la esperanza con la verdad. En los últimos versos le promete que una vez que lleguen a su meta ella logrará abrir sus ojos y ver la realidad (verso 25).

Quizás Unamuno quiera hacernos ver que existen personas ciegas a la Verdad, o a la búsqueda del conocimiento, pero no por ello menos importantes en la existencia de la humanidad. Puede que para el poeta los filósofos y los no filósofos se complementen en dicha búsqueda. Y al final todos tenemos el mismo fin: la muerte, lo que para los creyentes es esperanza


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