Es Verdad, Federico García Lorca

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¡Ay qué trabajo me cuesta
quererte como te quiero!

Por tu amor me duele el aire,
el corazón
y el sombrero.

¿Quién me compraría a mí
este cintillo que tengo
y esta tristeza de hilo
blanco, para hacer pañuelos?

¡Ay qué trabajo me cuesta
quererte como te quiero!

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Análisis

El poeta sufre por amor. Es tanto el amor que siente por la persona que ama, que le duele física y emocionalmente. Todo lo que le rodea le hace pensar en él. Llora, no llegan los pañuelos para consolarle. Está entregado a él por completo. El final el poema es una repetición del sufrimiento de amor del poeta.

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El poeta nos habla en este poema del amor incondicional que siente hacia la persona amada. Es un amor físico, es un amor emocional, sincero y que al mismo tiempo le hace sufrir. No nos dice quién es la persona a la que ama y cuál es el tipo de relación que tienen, si sólo platónica o también física y sexual.

Lo importante de este poema, como ocurre en otros poemas de García Lorca, es que habla de lo que siente con total libertad, sin importarle lo que se pueda opinar. Sin embargo, se ocupa y preocupa de que en ningún momento se sepa quién es la persona a la que se refiere.

Lo que está claro es que esta relación le hace sufrir por qué el poeta siente que, o bien no es correspondido del todo o también puede ser que la otra persona no es libre de mostrar su amor por el poeta, seguramente porque ya tiene una relación estable o esté casado.

Es por ello que, además del amor incondicional del poeta hacia su amado, está presente siempre esa desconfianza, el sentimiento de que la felicidad no es completa porque no pueden estar juntos o porque seguramente no deben hacerlo por las consecuencias.

Esta lucha emocional del poeta se repite a lo largo de otros de sus poemas amorosos. Hay que destacar que no hay algo que nos marque el final del poema, con lo que este tiene un final abierto porque no sabemos qué es lo que puede ocurrir. De lo que sí estamos seguros es de que el poeta, nuevamente, vuelve a involucrar al lector en la obra en hacerlo partícipe de una relación que deseamos llegue a buen término, pero de la que desconfiamos porque, desde el primer momento, no se nos dice quién es esa persona o lo que busca.


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