Te Veo como un Temblor, Gioconda Belli

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Te veo como un temblor
en el agua.

Te vas,
te venís,
y dejás anillos en mi imaginación.

Cuando estoy con vos
quisiera tener varios yo,
invadir el aire que respirás,
transformarme en un amor caliente
para que me sudés
y poder entrar y salir de vos.

Acariciarte cerebralmente
o meterme en tu corazón y explotar
con cada uno de tus latidos.

Sembrarte como un gran árbol en mi cuerpo
y cuidar de tus hojas y tu tronco,
darte mi sangre de savia
y convertirme en tierra para vos.

Siento un viento cosquilloso
cuando estamos juntos,
quisiera convertirme en risa,
llena de gozo,
retozar en playas de ternuras
recién descubiertas,
pero que siempre presentí,
amarte, amarte
hasta que todos se nos olvide
y no sepamos quién es quién.

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Análisis

Te veo como un temblor es un interesante poema que recoge prácticamente todos los aspectos propios de la poesía de Belli. A lo largo de los veintiocho versos que lo componen podemos apreciar la expresión de unos sentimientos sinceros y ardientes que brotan sin poder ser atados de las entrañas de nuestra autora; vemos que va combinando sentimientos y sensaciones con experiencias vividas a partir de la naturaleza; y matices muy femeninos que sabemos propios de su poesía. Se trata de un poema cargado de sensualidad y, en esta ocasión, con ciertas expresiones y tiempos verbales más propios del lenguaje oral que del escrito (véanse los versos 4, 5, 6, 8, 10 11 y 18).

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El tema principal que trata el poema es una declaración de sentimientos y amor que la autora siente hacia un hombre. En esta declaración se incluye una confesión dedicada a él y una reflexión, quizás de más relevancia, para ella misma; pues sabemos gracias a otros de sus poemas, como por ejemplo Insomnio con palabras, que para ella escribir poesía era desahogo y pura reflexión.

El poema podemos dividirlo en tres partes según su estructura interna, la primera de las cuales nos llevaría desde el verso número uno al verso cinco. Con estos breves versos nos introduce en el poema y nos habla de cómo ve ella a este hombre al que ama, aunque no es precisamente en esta primera parte donde vemos que lo ama sino que nos da la sensación de que es una persona inestable a quien en cierto modo ella teme, así como tememos un temblor. La segunda parte ocupa hasta el verso número dieciocho. Aquí le dice a su amado “cuando estoy con vos” (verso 6), qué experimenta cuando está con él. Él la hace desear cosas que la llevan de regreso a él tanto física como mentalmente. Y pretende ofrecernos una imagen calurosa y amorosa con palabras relacionadas con el calor humano, la transpiración y el deseo. Pero ella no sólo lo anhela físicamente, sino que también desea formar parte de su corazón, latir por él y acariciarle el pensamiento. Entre los versos quince y dieciocho se encuentra la parte más femenina del poema que además desvela la visión clásica que ella posee del sexo femenino: ella quiere ser la madre de sus hijos.

En la tercera y última parte, la cual se encuentra a partir del verso diecinueve, nuestra poeta pasa a describir qué siente. Expresa una serie de sentimientos placenteros y más tranquilos (cosquilleos, risas, playas de ternura…), pues ya se trata de lo que siente en general hacia él y no precisamente estando con él como en el fragmento anterior. Parece ser que tenía una idea previa de lo que es amar pero ha sido con él con quien lo ha descubierto sin lugar a dudas. Con los dos últimos versos vemos que pretende amarlo hasta alcanzar el punto máximo de su amor, el cual consistiría en olvidarlo todo incluso la propia identidad.


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