Velorio del Solo, Juan Gelman

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En la fecha

Solo de ti, lleno de ti,
esta tarde a las 7,
el ciudadano de tu ausencia
se palpaba la cara, la voz, los papelitos,
deveras comprobando
que tus ruidos andaban por sus huesos
y en general te habías ido.

Golpeó puertas, teléfonos.
La gran ciudad estaba equivocada sin tu pelo, señora,
y él sentía tirones detrás del corazón.

A lo mejor era el tabaco,
de todos modos yo soy otro:
un pedazo de ti,
alguien a quien castigan puertas, ruidos, teléfonos,
y, andá a saber por qué,
toda la parentela de la muerte.

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Análisis

El poeta ha sido abandonado por su amada. Todavía no lo cree. Su cuerpo, su alma, tampoco. No lo entiende pero así ha sido. Además, señala la hora exacta del momento. El poeta siente a la amada dentro de él. Vaga errante por la ciudad, tropieza con elementos de la misma. Nada es lo mismo sin ella.

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Actualmente, el poeta la sigue teniendo en su interior. Ella es parte de é l. Sin embargo él ha cambiado pero no así sus recuerdos. La muerte está cerca y el poeta lo siente así. Sin embargo, mientras no acaba de llegar, el poeta se siente un muerto en vida.

El sentimiento amoroso se puede ver desde muchos puntos de vista y este es uno de ellos. En este caso, el poeta no es quien rechaza sino que es el rechazado. Además, lo importante del mismo es que ha sido algo inesperado, algo que no entraba dentro de lo que la lógica del poeta esperaba.

La amada ha decidido marcharse, dejarlo solo y sin ningún motivo aparente. El poeta, ante esto, reacciona con sufrimiento, con dolor y, sobre todo, completamente derrotado, sin capacidad de reacción, manteniendo durante su trayectoria vital una sensación de desamparo y no tener dónde asirse, además de tener siempre presente a la mujer de la que él estaba enamorado.

El hecho de sentirse rechazado por su amada ha hecho que el amor que siente hacia ella no solamente no desaparezca, sino que se ha quedado en el interior del alma del poeta y, en sus últimos momentos vitales, en su última etapa, está tan presente como el primer día.

Estamos ante un poema en el que el protagonista pierde completamente la seguridad en sí mismo por amor. El creía que lo tenía todo y que tenía seguro el amor. Nos demuestra que nada de lo que tenemos permanece de la misma manera y, si no se cuida, se puede perder, como ocurre en estos versos. Lo ilógico de la situación, para el poeta, es lo que hace que sea incapaz de controlarlo, asumirlo y, sobre todo, que pueda evolucionar y dejar atrás ese pasado, esa mochila y rehacer su vida.


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