Vals en las Ramas, Federico García Lorca

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Cayó una hoja
y dos
y tres.
Por la luna nadaba un pez.
El agua duerme una hora
y el mar blanco duerme cien.
La dama
estaba muerta en la rama.
La monja
cantaba dentro de la toronja.
La niña
iba por el pino a la piña.
Y el pino
buscaba la plumilla del trino.
Pero el ruiseñor
lloraba sus heridas alrededor.
Y yo también
porque cayó una hoja
y dos
y tres.
Y una cabeza de cristal
y un violín de papel
y la nieve podría con el mundo
si la nieve durmiera un mes,
y las ramas luchaban con el mundo
una a una,
dos a dos,
y tres a tres.
¡Oh duro marfil de carnes invisibles!
¡Oh golfo sin hormigas del amanecer!
Con el muuu de las ramas,
con el ay de las damas,
con el croo de las ranas,
y el gloo amarillo de la miel.
Llegará un torso de sombra
coronado de laurel.
Será el cielo para el viento
duro como una pared
y las ramas desgajadas
se irán bailando con él.
Una a una
alrededor de la luna,
dos a dos
alrededor del sol,
y tres a tres
para que los marfiles se duerman bien.

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Análisis

El poeta nos sitúa el texto en el otoño, en el momento que empieza la caída de las hojas. También nos muestra la imagen del salto de un pez fuera del agua, pasando por delante de la imagen de la luna en el cielo. Estamos al lado de un río, donde corre el agua dulce y todo está en calma.

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También nos habla de que el reflejo de la luna en el mar, sobre la marea, semeja las crestas de las olas en un agua tranquila, calmada. Pero también parece descansar sobre las ramas de los árboles. Los pequeños buscan los piñones y piñas en los pinos. El árbol busca el pájaro para que anide en sus ramas desnudas, pero el ruiseñor se va porque llega el otoño, las hojas caen y el frío asoma. La caída de las hojas es como un baile, un vals en el aire.

El poeta siente que el frío y la nieve cortan y frenan la creatividad, la belleza, y desea que el invierno se retrase un poco más. Éste último hace que desaparezcan lo humano y la naturaleza. Todo lo que está alrededor del poeta avisa para la llegada de la estación del frío. El viento duro, helado, fuerte, hace daño a la naturaleza, a los árboles, tirando más de uno débil. El poeta desea que el frío, durante el día o la noche, permita que podamos descansar, pasar este invierno en paz.

Si lo vemos únicamente desde el punto de vista textual, estamos ante un poema en el que el García Lorca nos habla de la llegada de la estación del invierno y de cómo lo que está alrededor se va ocultando, incluso la vida, que hasta ese momento llenaba todo y poco a poco se va yendo hasta la siguiente primavera.

Pero también podemos interpretarlo como el final de una relación, el final de una etapa personal del poeta. Hay una transformación personal, íntima a través del silencio, del sufrimiento interior y de ser consciente de que es necesario una renovación interior para continuar con el camino vital, con otra nueva etapa en la que habrá una nueva primavera, una nueva felicidad, un nuevo amor.


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