The Unending Gift, Jorge Luis Borges



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Análisis

El lector acostumbrado a Borges no se sorprenderá al leer este poema en prosa. Y si eres de los que disfrutan con las obras del escritor argentino a buen seguro que “The unending gift” será una delicia para tus ojos (u oídos). Pero si nunca te has topado con un poema de Borges, es bastante probable que “El regalo interminable” te suene a chanza.

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Lo primero es que no parece un poema. ¿Dónde está la rima o la estrofa? El propio Borges escribió en el prólogo de Elogio de la sombra (1969), libro al que pertenece esta pieza, que entendía que en su obra convivían las formas de la prosa y el verso aunque él prefería que fuera leído como un libro de versos.

“The unending gift” empieza como anécdota y termina como reflexión filosófica, comienza casi como chiste o adivinanza pero finaliza como mantra de esperanza. Porque el trasfondo de este poema es profundamente alentador. A riesgo de caer en el tópico de autoayuda, diremos que el regalo interminable es la vida, es cada instante que, según la filosofía borgeana, es eterno.

Borges medita sobre lo posible en “The unending gift”

Tras enterarse de que un pintor que le prometió una obra ha muerto, Borges reflexiona sobre ese cuadro no pintado. Hasta ahí nada raro. El poeta aprovecha este suceso intrascendente (más allá de la tristeza que le pueda suponer la muerte de un amigo) para meditar sobre lo posible.

¿Qué es “lo posible”? Es todo aquello que no hemos vivido directamente, todas aquellas situaciones que, por diversas circunstancias, no se han producido. Es la carta que no echamos al correo, el avión que perdimos en el último momento, la chica que nos dejó plantados en aquel café, el poema que todavía no hemos escrito o el cuadro que no nos han pintado…

Ese cuadro no pintado existe en su imaginación, lugar en el que vivirá para siempre

Pero esa carta, ese viaje, ese amor viven (o pueden vivir, si nosotros queremos) en nuestra imaginación porque la vida es sueño y somos «lo que soñamos». Así lo ve Borges, partiendo de ese cuadro no entregado. Ese cuadro que no existe en la realidad tangible, existe en un plano diferente, más profundo y trascendental, la realidad de la imaginación, espacio en el que ese cuadro vivirá para siempre, siempre cambiante, pasando de un color a otro, de una forma a otra, sin atarse a ninguna realidad represora.

Ese cuadro no entregado iba a ser «una cosa» y ahora será todas las cosas, lo que él quiera, lo que ella (la imaginación) decida…

“The unending gift” es un homenaje a la imaginación, a la vida plena más allá del tiempo

“The unending gift” es en mi opinión una gema de incalculable valor para todo aquel que cree que existe algo que no marcan las manecillas del reloj, para todo aquella persona que lucha por liberarse de la dictadura del tiempo. “The unending gift” es, en definitiva, un homenaje a la imaginación, esa vida que a veces nos negamos a vivir asfixiados por la otra vida, la de las facturas y la muerte.


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