Una Mujer Desnuda y en lo Oscuro, Mario Benedetti

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Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
es una vocación para las manos
para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no ser inocente
una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte.

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Análisis

La mujer, para el poeta, sabe lo que quiere y cuando el hombre está mal, perdido y lo que le rodea es incierto, ella sabe ayudarle, sabe qué hacer para que se sienta mejor. La mujer hace que el hombre se sienta seguro y, al mismo tiempo, su mirada, cuando consigue esto, es de felicidad y al mismo tiempo de protección, como si de una leona se tratara.

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El hombre desea, disfruta y valora la importancia del contacto físico con lo femenino y su propio cuerpo lo nota. Aun así, el poeta siente que jamás ha conseguido descubrir lo que piensa la mujer, aunque es divertido pensar lo contrario. Una mujer tiene fuerza, luz y hace que se transmita todo esto al hombre. Es tal su influencia que el hombre siente que es inmune a la muerte.

Lo femenino en la poesía de Benedetti es muy importante, porque tiene fuerza, porque tiene personalidad propia y porque lo femenino, en sus versos, no necesita al hombre, sino todo lo contrario. Lo masculino es dependiente de lo que la mujer haga y más cuando su ánimo se rompe, cae la tristeza. La mujer es capaz de intuir lo que nos ocurre y ayudarnos a levantarnos nuevamente.

La mujer, como expresa Benedetti en el poema, tiene luz propia porque se basta a sí misma para llenarlo todo. No solamente es fuerte, sino que defiende la vida con sus garras, con uñas y dientes. También es capaz de defender todo lo que ama de una manera salvaje, utilizando todos sus recursos.

Pero al mismo tiempo, la mujer también es lo desconocido, casi algo intangible. El hombre que cree conocer a la mujer, cree saber cómo piensa y, en lo más profundo de su ser, piensa que puede dominarla. El hombre se equivoca porque es todo lo contrario. Cuanto más cerca estamos de la mujer, menos sabemos de ella y más difícil se nos hace conocer sus más profundos pensamientos.

Una mujer nos lo da todo, cuando nos ama, sin pedir nada a cambio. Se entrega por completo con una única finalidad: amar, proteger y, sobre todo, hacernos volar, hacernos sentir fuertes, sentir que somos que lo podemos todo y en caso de tener alguna flaqueza, está ella a nuestro lado, como mujer, como compañera, todo.


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