Trueque, Mario Benedetti

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Me das tu cuerpo patria y yo te doy mi río
tú noches de tu aroma / yo mis viejos acechos
tú sangre de tus labios / yo manos de alfarero
tú el césped de tu vértice / yo mi pobre ciprés

me das tu corazón ese verdugo
y yo te doy mi calma esa mentira
tú el vuelo de tus ojos / yo mi raíz al sol
tú la piel de tu tacto / yo mi tacto en tu piel

me das tu amanecida y yo te doy mi ángelus
tú me abres tus enigmas / yo te encierro en mi azar
me expulsas de tu olvido / yo nunca te he olvidado
te vas te vas te vienes / me voy me voy te espero

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Análisis

Para el poeta, ella, su patria, lo es todo y él a cambio le ofrece su vida. Ahora el poeta desea un trueque personal. Así, desea el olor de su piel a cambio de la búsqueda de su cuerpo. Desea al gusto de su boca y a cambio él le ofrece el tacto de sus manos. El desea su sexo, su vagina y a cambio él le ofrece su sexo, su pene.

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El poeta quiere que se entregue en cuerpo y alma. A cambio él se ofrece a cuidarla. Quiere sentir el deseo de sus ojos y a cambio le ofrece asentarse con ella. Quiere sentirla físicamente y viceversa. Para el poeta es importantes despertarse a su lado como algo sagrado.

Desea que ella le cuente todo sobre sí misma y él guardará sus secretos. No quiere que le olvide porque él jamás lo ha hecho. Su relación, cómo podemos extraer de la interpretación del poema, viene y va. Él lo acepta pero, aunque él tiene que separarse aunque no quiera, siempre espera que vuelva a su lado.

Cuando terminamos de leer el poema sentimos que es una relación de dos personas adultas en la que parece que hay un ligero desequilibrio. Parece que ella tiene más fuerza que él, aunque aunque hay un sentimiento de amor muy fuerte entre los dos y, por lo que parece, una necesidad de no estar demasiado tiempo separados.

No solamente es una relación física o sexual, sino también sentimental, emocional e intelectual. Aunque hay mayor compromiso y sinceridad por parte de él. Es importante que nos demos cuenta de un detalle importante y es que la decisión de separarse parece que parte siempre del lado femenino y no del masculino.

Él no pone ningún tipo de impedimento, bien sea porque la quiere o porque si dice algo ella desaparecerá de forma definitiva. Sin embargo vemos que hay una mayor dependencia por parte del poeta ya que, aunque se resigna a que se vaya, en el fondo desea y anhela que siempre vuelva junto a él, para vivir nuevamente una relación que, como podemos intuir, está abocada a que se distancien y se acerquen una y otra vez.


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