Todas íbamos a ser Reinas, Gabriela Mistral



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Análisis

La importancia de la poesía escrita por autoras está en que nos brinda un universo femenino muy rico en temáticas y, sobre todo, muy diferente en cuanto a los sentimientos, respecto al universo masculino. Es por ello que este poema es un reflejo de esa idea de lo femenino, en este caso con una serie de connotaciones negativas por lo que supone la imagen de la mujer y de que sus sueños se hagan realidad.

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Así, la poeta refleja como los sueños de cuatro amigas se truncan. La infancia les hace soñar con castillos, princesas y príncipes azules que nunca llegarán a aparecer. La vida las golpea y sus sueños rotos se convierten en vidas tristes. Lo que se desprende es que la búsqueda de la felicidad, el tenerlo todo y viajar se han quedado sin nada.

De esta manera, Rosalía se ha casado con un marinero, de los que tienen una novia en cada puerto y, como no podía ser de otra manera, la tragedia llegó hasta su hogar cuando el mar la dejó viuda. Por otro lado, soledad no pudo hacer tampoco su sueño realidad porque tuvo que criar a sus hermanos, quedando soltera y sin poder cumplir su deseo de ser madre, esposa y, sobre todo, mujer.

Efigenia conoció al hombre que fue su marido y se convirtió en otra mujer. Pasó de la vida a la sumisión, ha ir detrás del marido en todos sus viajes. Se conformó con ser una parte de la vida de su marido y no ser la parte esencial de su propia vida. Lucila se volvió loca y en su locura fue feliz porque vivió en los sueños de su infancia, con sus deseos y anhelos de hijos y amores y maridos.

En todas ellas queda como un recuerdo el deseo de ser princesas. Este poema nos presenta una realidad social bajo el manto de la poesía. Por un lado la diferencia entre los hombres y las mujeres, ya que éstas están supeditadas, hasta no hace mucho tiempo, bajo el yugo de lo masculino, y lo siguen estando en muchos lugares y sociedades.

Además de la vida truncada de cuatro mujeres, lo femenino queda siempre relegado por detrás de lo masculino y si los sueños de la mayoría de las mujeres no se hace realidad en parte por la propia decisión de las mujeres. En el fondo, Gabriela Mistral nos muestra una escena con la que hace reaccionar a las lectoras, a una sociedad para la que la mujer sigue estando en muchos aspectos por debajo de lo masculino, sin que existan razones para ello.


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