El Sueño, Jorge Luis Borges

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Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?

¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que sólo es traducible
en un sopor que la vigilia dora

de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra

y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?

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Análisis

A Borges siempre le fascinaron los sueños, como le fascinó la vida, pues para él la popular frase “la vida es sueño” es “estrictamente real”. Leyendo algunos de los ensayos del escritor argentino sobre este tema, se comprende la cantidad de tiempo que reflexionaba sobre los sueños. Sin embargo, Borges dudaba de si “la vida era soñada por alguien”, una especie de divinidad, o si “el sueño se soñaba a sí mismo”… Así era Borges, siempre dudando, siempre soñando, y siempre complejo…

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A lo largo de su carrera contabilizamos hasta 3 poemas titulados “El sueño”. Nosotros nos referiremos a la pieza que pertenece al El otro, el mismo, un poemario publicado en 1964 y al que también pertenece el popular “El Golem”.

A nivel formal, no se puede decir Borges haya sido un revolucionario, acudiendo en muchas ocasiones a combinaciones poéticas clásicas. El escritor argentino ha sido uno de los grandes eruditos del siglo XX, y esta formación clásica tal vez provocó que diera la espalda a algunas renovaciones formales en el campo de la poesía.

Pero Borges utilizaba estas fórmulas estéticas tradicionales como continente para dar rienda suelta a sus poderosas reflexiones filosóficas vestidas de verso

Todo ello queda expuesto en el poema “El sueño” aparecido en El otro, el mismo.

En la primera estrofa el poeta se pregunta sobre la naturaleza del sueño. ¿Es un descanso? ¿O es intensidad?

Durante el sueño no trabajamos, ni hacemos ejercicio físico. Es la mente la que se mueve. A veces nos despertamos pletóricos y otras asustados. ¿Qué ha pasado durante la noche para que nuestro estado mental sea tan diferente?

Sobre todo ello reflexiona Borges en “El sueño”, explorando las diferentes categorías de los sueños. Y sí, en ocasiones nos gustaría no despertarnos nunca de un sueño. Borges lo explica de forma sorprendentemente cotidiana. A mí tampoco me gusta madrugar. Recuerdo que un profesor de Lenguaje que tuve en el colegio nos decía que dormía lo menos posible porque “se estaba perdiendo la vida”. Aquella frase me marcó porque no podía estar más en desacuerdo. Seguro que Borges tampoco hubiese coincidido con mi profesor de Lengua…

Porque el sueño es una vida llena de tesoros misteriosos en el que los secretos más íntimos se mezclan con proyecciones, temores y anhelos

Borges estructura el poema a través de varias interrogaciones retóricas. El poeta trata de encontrar el lazo de unión entre el día y la noche, entre el sueño y la realidad. ¿Es el sueño el que deforma la realidad? ¿O es la realidad la que es reflejada y deformada por el sueño? Tema fascinante que Borges desarrolla en este poema y que no ofrece una respuesta definitiva. Solo nos queda seguir soñando que también es, como diría el propio Borges, seguir leyendo…


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