Sólo en sueños, Jaime Sabines

Sólo en sueños,
sólo en el otro mundo del sueño te consigo,
a ciertas horas, cuando cierro puertas
detrás de mí.
¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan,
y ahora estoy preso en su sortilegio,
atrapado en su red!
¡Con qué morboso deleite te introduzco
en la casa abandonada, y te amo mil veces
de la misma manera distinta!
Esos sitios que tú y yo conocemos
nos esperan todas las noches
como una vieja cama
y hay cosas en lo oscuro que nos sonríen.
Me gusta decirte lo de siempre
y mis manos adoran tu pelo
y te estrecho, poco a poco, hasta mi sangre.
Pequeña y dulce, te abrazas a mi abrazo,
y con mi mano en tu boca, te busco y te busco.
A veces lo recuerdo. A veces
sólo el cuerpo cansado me lo dice.
Al duro amanecer estás desvaneciéndote
y entre mis brazos sólo queda tu sombra.

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Análisis

El poeta desea estar al lado de la amada, pero esto sólo es posible en sueños. Antes de conocerla se burlaba de los que sentían lo que él en estos momentos. Ahora es consciente de lo enamorado que está y que hace lo mismo que aquellos a los que criticaban. Sueña con hacer el amor con ella de la misma forma una y otra vez.

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Ella lo conoce y parece que conocieron lugares en común y que, ahora, el sueña recorrer juntos, a su lado. Le gusta todo de ella y la desea más. Ambos, en sus sueños, se desean, se sacian juntos y se aman. Cuando amanece y se despierta se da cuenta que todo es sueño y su cuerpo está agotado de lo vivido en su mente por la noche.

El poeta desea a una mujer a la que únicamente puede tener en sueños. Es parte de su pasado pero no va a poder ser parte de su futuro. Las razones por las cuales eso sucede no las sabemos. Él está enamorado y le encantaría poder ser correspondido pero no puede, no sabe o no tiene valor suficiente para mostrar sus sentimientos.

Únicamente sueña con que ha sido correspondido por ella, en estar con ella, en yacer con ella, en hacer el amor con ella. Sin embargo, nada de esto es verdad porque lo único que ocurre es que todo es fruto de su mente, de los sueños que tiene por la noche y que, al día siguiente le hacen estar agotado, porque los siente como reales.

Estamos ante un poema en el que la temática del mismo es el deseo de correspondencia, por parte de la amada, de los sentimientos del protagonista de estos versos. Sin embargo eso no se producirá por qué él no es capaz de dar el paso de hablar con ella y decirle lo que siente. Por otro lado tampoco sabemos quién es la amada o si ella tiene una relación.

Es por ello que estamos ante uno de esos poemas en los que únicamente vemos la visión masculina del deseo de una relación sin decirnos cuáles son los sentimientos de la amada o si ésta le corresponde en alguno de ellos. De esta manera el poema queda un poco frío y notamos que únicamente es una expresión del sentimiento del hombre hacia un deseo de encontrar el amor.


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