Síndrome, Mario Benedetti

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Todavía tengo casi todos mis dientes
casi todos mis cabellos y poquísimas canas
puedo hacer y deshacer el amor
trepar una escalera de dos en dos
y correr cuarenta metros detrás del ómnibus
o sea que no debería sentirme viejo
pero el grave problema es que antes
no me fijaba en estos detalles.

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Análisis

El poeta es consciente del paso del tiempo, de que está entrando la etapa final de su vida, que su camino vital ha sido largo. Se ve joven porque físicamente lo parece. El tiempo lo ha respetado muy bien y tiene fuerza y ánimo. Lo que le hace sentir viejo no es lo que ve, si no es darse cuenta de detalles en los que no había pensado hasta ese momento, que es lo que hace que sea consciente del tiempo vivido.

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Los recuerdos son algo esencial en la vida del ser humano. Caminamos por la vida recorriendo una trayectoria vital que nos va llevando poco a poco hacia el último suspiro de la misma. En ese camino vamos evolucionando emocionalmente, físicamente y vivimos muchas experiencias, conocemos a muchas personas de las que alguna se queda para siempre y otras pasan, pero siempre dejan huella en nuestra vida.

No importa el tiempo que vivamos, pueden ser más o menos años. Lo importante es la intensidad con el que lo vivamos. Sin embargo, cuando estamos en la etapa final de nuestra vida, aunque nos sintamos jóvenes, nos damos cuenta de que esos recuerdos, que son los que marcan nuestra trayectoria vital, son también un reflejo del tiempo que llevamos vivido y es cuando nos damos cuenta de nuestra edad, de quienes somos y dónde estamos en ese momento.

Son esos pequeños detalles, de los que habla Benedetti, los que provocan un clic dentro de nuestro cerebro y nos hace ser conscientes de que el tiempo pasado, que la infancia, la adolescencia, nuestra juventud y madurez han ido pasando sin que nos demos cuenta y ahora, en nuestra etapa final, en la vejez, es cuando podemos disfrutar y emocionarnos con todas las experiencias y recuerdos vividos.

Esos recuerdos también son los que hacen que seamos realistas y veamos que hay cosas que ya no vamos a poder volver a hacer, a revivir y esto, de alguna manera, supone un problema, nos crea dudas y, sobre todo, nos entristece. Sin embargo, este no es un poema triste, no busca de que nos sintamos mal. De alguna manera es un poema que busca únicamente el que cada uno de nosotros sea consciente del paso del tiempo y lo aceptemos como tal, porque es algo que nos va hacer sentir mucho mejor y, sobre todo, hacer que tengamos más ganas de seguir teniendo experiencias y viviendo más intensamente el final de nuestro camino.


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