Silencio, Octavio Paz

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Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.

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Análisis

Cómo decirlo todo sin palabras, cómo expresarlo todo sin sonidos. Eso es lo que parece querer transmitir Octavio paz a través de su poema Silencio. Éste es mucho más que el no escuchar, no hablar, no decir. Un solo momento en que no se digan, nos escuche nada puede ser tan intenso como una pieza musical, como una discusión, un diálogo y puede hacer desaparecer y reencontrarse todo una vida.

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En este poema, el autor entra en el tema nuestras a través de una pieza musical y cómo una sola nota, un cambio de estás en una partitura que estemos escuchando, puede hacer que nuestros sentimientos convulsionen, se alteren hasta el punto de emocionarnos en todos los aspectos.

Pero quizás es mucho más emocionante ese punto en el que el silencio, ese

no-sonido aparece y nos quedamos sin saber qué hacer. Y es precisamente esa ausencia la que incide en nosotros y se nos clava mucho más que cualquier otro sonido. Es una espada, como dice el autor, mucho más aguda que lo que podamos escuchar.

Y son esos momentos de ausencia de cualquier sonido que podamos sentir cuando es mucho más fácil que todos los sentimientos que tenemos guardados aparezcan y nos den un vuelco. No sólo estamos hablando de que se nos eriza la piel, estamos hablando de que los recuerdos, pasajes de nuestra vida, sentimientos, todo lo que nos puede hacer sentir, mal, o peor aparecen en esos momentos e incluso nos hace ver una imagen de cómo está nuestra vida, de dónde hemos venido y hacia dónde va nuestro camino.

Los silencios son momentos de inflexión en los que todo lo que tenemos guardado dentro salen, como una cascada, sin compasión y sin pedir permiso. En nosotros está el acallarlos a través de nuestra capacidad para enfrentarnos a ellos y, llegado el caso, dejar que provoque una catarsis en nuestra propia vida. El silencio, como nuestro interior, no grita, pero tampoco calla, y está en nuestras manos el enmudecerlo como dice el poeta final del poema.

Este también es un nuevo tema que muchos poetas tratan en sus obras. La incapacidad de expresar solamente con palabras todos los sentimientos. El silencio, en muchos casos, es la mejor manera de explicar o para entender qué es lo que ocurre, aunque al no poder hacerlo con palabras, la interpretación de estos sentimientos y silencios puede ser muy subjetiva y, en ocasiones, carente de sentido para el receptor.


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