El Silencio del Mar, Mario Benedetti

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El silencio del mar
brama un juicio infinito
más concentrado que el de un cántaro
más implacable que dos gotas

ya acerque el horizonte o nos entregue
la muerte azul de las medusas
nuestras sospechas no lo dejan

el mar escucha como un sordo
es insensible como un dios
y sobrevive a los sobrevivientes

nunca sabré que espero de él
ni que conjuro deja en mis tobillos
pero cuando estos ojos se hartan de baldosas
y esperan entre el llano y las colinas
o en calles que se cierran en más calles
entonces sí me siento náufrago y sólo el mar puede
salvarme.

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Análisis

El poeta habla de las sensaciones y recuerdos que le transmite el mar. La calma del mar precede a la tormenta y cuando ésta se produce entonces es terrible, nada puede comparársele, todo queda minimizado por ella. No se detiene aunque salga el día o la noche, que ilumina con su tono azul la superficie.

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El mar no escucha y es poderoso como un dios. No le importa el ser humano. Parece eterno y la muerte nunca se la llevará. El poeta recuerda la imagen y sensaciones que tiene al recordar cómo llega el mar a la orilla y moja sus tobillos. Cuando está lejos de él se siente perdido y sólo el volver a su orilla lo calma.

El mar es un referente cultural en muchísimos poetas. Simboliza no solamente la fuerza, sino también la atracción, la belleza, la eternidad y la inmortalidad frente a la muerte. Pero también simboliza el terror, la muerte de quien intenta dominarlo, así como la tranquilidad, el viaje, el descanso y el renacimiento.

El poeta recuerda el mar porque ha nacido junto a él. Para aquellos que han nacido a su lado es imposible desligarse de su recuerdo y permanece constantemente en la memoria. No sólo es un elemento que está allí, sino que influye de manera importante en el ánimo, influye en la inspiración poética del autor y, además, se hace un elemento necesario para la tranquilidad del mismo.

Hemos de tener en cuenta que el sonido del mar en la orilla suele ser muy relajante para la mayoría de las personas y, de alguna manera, como hemos indicado anteriormente, ante cualquier tipo de tensión, estar en la orilla supone estar más tranquilo, supone relajarse y, hasta cierto punto, cuando notamos la humedad del agua en nuestros pies, el olor a salitre y el sonido en nuestros oídos, tenemos la sensación de que todo está mucho mejor, que nos aislamos de nuestro entorno, que nuestra energía se renueva y, sobre todo, sentimos que nos rehacemos otra vez.

Es por ello que el mar no solamente un espacio que observar y que nos pueda gustar, sino que también es un elemento esencial en la vida de este poeta y de otras muchas personas. El poeta además respeta al mar porque es indomable y provoca la muerte de aquellos que lo intentan, sin miramientos, sin pensar en el ser humano.


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