Siempre, Pablo Neruda

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Aunque los pasos toquen mil años este sitio,
no borrarán la sangre de los que aquí cayeron.

Y no se extinguirá la hora en que caísteis,
aunque miles de voces crucen este silencio.
La lluvia empapará las piedras de la plaza,
pero no apagará vuestros nombres de fuego.

Mil noches caerán con sus alas oscuras,
sin destruir el día que esperan estos muertos.

El día que esperamos a lo largo del mundo
tantos hombres, el día final del sufrimiento.

Un día de justicia conquistada en la lucha,
y vosotros, hermanos caídos, en silencio,
estaréis con nosotros en ese vasto día
de la lucha final, en ese día inmenso.

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Análisis

Estamos ante un nuevo poema con temática social y en el que la lucha, la guerra y las consecuencias de la misma están presentes a lo largo de los versos de este texto. Neruda recoge de manera muy real, visceral, un mundo de sensaciones que no nos hace sentirnos indiferentes a lo que puede suceder en cualquier conflicto.

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Así, en este poema no solo habla de los muertos y como estos nunca se olvidan por mucho tiempo que pasen, sobre todo si es por una guerra. Las batallas son recordadas y el tiempo no puede borrar lo que ocurrió en algunos lugares. Esto es algo que podemos extrapolar a puntos de Latinoamérica pero también a otros más cercanos, como puede ser España y, en su momento, la guerra civil.

Los muertos merecen justicia si el dolor, el conflicto, ha sido la culpa de su fin. Para todos aquellos que se levantaron y lucharon, para que el pueblo sea libre y se reconozca lo que hicieron. El poeta tiene muy claro que todas estas personas serán parte importante de la historia, por desgracia, gracias a su muerte.

Ya no sólo estamos hablando de temática social, sino que es el propio poeta el que mantiene esa idea de ser altavoz del pueblo, de recoger el mensaje y los gritos del pueblo para, a través de su poesía, comunicar y dar a conocer las reivindicaciones del mismo, la barbarie de los conflictos y, sobre todo, animar al pueblo a la lucha para defender sus derechos, sus libertades.

Lo que está claro es que para este poeta, no sólo es una sensación visceral, sino que es un compromiso que tiene desde el primer momento y que siente como algo propio, que va paralelo a su creación literaria y que, además, es consciente de la necesidad de que esto no quede solamente en número, en un hecho aislado, sino que sea algo que dure en el tiempo y que, ante cualquier ataque a la democracia, su posicionamiento será siempre frente al pueblo.

Las repercusiones de la guerra, sus muertos, las tragedias, etc., son algo que va paralelo a este tipo de poesía social de Neruda. No podemos entender su literatura sin conocer esta parte activista del autor. Su posicionamiento político en este aspecto es algo que marca la personalidad del poeta y su obra.


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