Si tú me olvidas, Pablo Neruda

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Quiero que sepas
una cosa.

Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.

Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.

Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.

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Análisis

Estamos ante un poema en el que el protagonista parece no estar muy seguro de la relación que tiene con una pareja y lanza una advertencia, un aviso en, lo que parece, un momento de crisis.

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Se nos presenta el poema con una orden directa. No hay una petición de iniciar una conversación. Es una monólogo versificado en el que el poeta pone en claro sus sentimientos, sus temores y, sobre todo, sus advertencias a la amada, en caso de que ella lo rechace y de cómo lo haga.

Después de esa primera orden, se adentra en una estrofa en la que muestra lo que siente por la amada y de la que se extrae que todo lo que rodea al protagonista le lleva a ella. Los elementos de la naturaleza, como el golpear de una rama en su ventana; los visuales, como la visión e influencia de la luna en nuestras emociones. Pero también algunas imágenes le recuerdan a ella, como el crepitar del fuego en una hoguera, que le recuerda al movimiento y el calor del cuerpo de la amada. Todo lo que le rodea, metafóricamente, es como una flota de barcos que quieren atracar en una isla, en ella, en su cuerpo.

En la siguiente estrofa de tres versos, el espera que ese amor que él siente sea recíproco ya que, en caso de no ser así, el irá dejando de lado sus sentimientos y a la persona a quien van dirigidos. En la siguiente estrofa, sin embargo, expresa su advertencia de que si lo olvida rápidamente, el olvida por completo todo lo que vivió con ella.

En una nueva estrofa, a lo largo de los versos, se nos muestra una vida de viajes y disfrutar de la vida por completo. Si decide abandonarlo, él volverá a su hogar, donde tiene sus raíces pero, al mismo tiempo, será un punto de partida para nuevos viajes, nuevos amores y una nueva vida.

En la última estrofa la llama del amor, para él, sigue encendida y, si ella le corresponde con su humor, con su cariño, con su fuego, etc. su entrega será total.

Es un poema en el que parece que, la relación entre los dos protagonistas es de amor – odio. Un amor de ida y vuelta en el que los dos protagonistas tienen una necesidad mutua de alejarse y acercarse. El amor de ambos se alimenta de un amor recíproco que, en caso de no haberlo, sólo lleva al olvido.


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