Sencillos Deseos, Gioconda Belli

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Hoy quisiera tus dedos escribiéndome historias en el pelo
y quisiera besos en la espalda
acurrucos
que me dijeras las mas grandes verdades
o las mas grandes mentiras
que me dijeras por ejemplo
que soy la mujer mas linda del mundo
que me querés mucho
cosas así
tan sencillas
tan repetidas,
que me delinearas el rostro
y me quedaras viendo a los ojos
como si tu vida entera dependiera de que los míos sonrieran
alborotando todas las gaviotas en la espuma.
Cosas quiero como que andes mi cuerpo
camino arbolado y oloroso,
que seas la primera lluvia del invierno
dejándote caer despacio
y luego en aguacero.
Cosas quiero como una gran ola de ternura
deshaciéndome
un ruido de caracol
un cardumen de peces en la boca
algo de eso
frágil y desnudo
como una flor a punto de entregarse a la primera luz de la
mañana
o simplemente una semilla, un árbol
un poco de hierba
una caricia que me haga olvidar
el paso del tiempo
la guerra
los peligros de la muerte.

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Análisis

Sencillos deseos es otro de los sinceros y femeninos poemas escritos por la poetisa nicaragüense Gioconola Belli. En esta ocasión se aleja de su temática relacionada con el feminismo para elegir unas palabras cargadas sobremanera de feminidad y delicadeza. Se trata de treinta y cuatro versos repletos de una sensibilidad atrayente para todo lector que además de mostrarnos los deseos más terrenales de una mujer en puro estado nos revela los temores que la atormentan y cuál es su refugio.

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En cuanto a la estructura interna del poema, lo dividimos en dos partes. La primera parte la hallamos desde el verso número uno al verso número veinte. Y desde el veinte hasta el último verso encontramos la segunda parte.

En la primera parte del poema Belli desea cosas que todo lector reconoce. Confiesa a su amado que desea pasar tiempo entre gestos y palabras de cariño. Se trata de cosas sencillas pero muy especiales. El lenguaje empleado en estos versos es sencillo y preciso, y los deseos expresados son mundanos y universales. Al final de esta primera parte comienza a cambiar el estilo y el lenguaje, complicando las metáforas hasta llegar a introducirnos en la segunda parte del poema.

En la segunda parte del poema cada verso supone un mensaje secreto de nuestra autora, de los cuales desconocemos si únicamente pertenecen a ella o si también la persona a la que van dirigidos es conocedora de su significado. Emplea muchas metáforas, comparaciones y parece que está dibujando con palabras sus propio mundo. A partir del verso número treinta y uno nos desvela por qué desea pasar este rato rodeada de cosas física y espiritualmente placenteras; y es que necesita y quiere olvidar todo aquello que oprime su alma: nada menos que el paso del tiempo, las guerras y la muerte… En definitiva pretende disfrutar de cada instante amoroso para no tener presente el fin de la existencia humana, tan evidente como inevitable.

A pesar de lo todo lo duro y difícil que rodea nuestra existencia tenemos al alcance de nuestra mano poder ayudarnos de los pequeños placeres de la vida y así distraernos en un momento dado, o bien recurrir a los sencillos deseos como hace Gioconolla Belli.


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