La Sed Insaciable, José Ángel Buesa

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Decir adiós... La vida es eso.
Y yo te digo adiós, y sigo...
Volver a amar es el castigo
de los que amaron con exceso.

Amar y amar toda la vida,
y arder en esa llama.
Y no saber por qué se ama...
Y no saber por qué se olvida...

Coger las rosas una a una,
beber un vino y otro vino,
y andar y andar por un camino
que no conduce a parte alguna.

Buscar la luz que se eterniza,
la clara lumbre durarera,
y al fin saber que en una hoguera
lo que más dura es la ceniza.

Sentir más sed en cada fuente
y ver más sombra en cada abismo,
en este amor que es siempre el mismo,
pero que siempre es diferente.

Porque en sordo desacuerdo
de lo soñado y lo vivido,
siempre, del fondo del olvido,
nace la muerte de un recuerdo.

Y en esta angustia que no cesa,
que toca el alma y no la toca,
besar la sombra de otra boca
en cada boca que se besa...

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Análisis

El amor es algo que es imposible de olvidar, de no sentir, de apartar de nosotros. El poeta expresa a través de esta poesía como nuestra trayectoria vital nos marca a través del amor y nos ofrece una visión íntima de lo que ha significado para el este sentimiento, esa relación con la amada.

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En la primera estrofa de este poema se nos presenta a sí mismo como una persona que está en una etapa de madurez tardía. Una persona que ha vivido su vida con intensidad y en la que el amor ha jugado un papel muy importante. Sin embargo, para el propio poeta el amor ha sido algo que lo ha marcado desde el punto de vista negativo, porque ha significado el vivir una relación tras otra sin que ninguna fuera la definitiva.

Sin embargo, es consciente de que es una persona para quien el amor es algo necesario, algo que es parte de sí mismo, aunque duela. Es tan importante que, aunque las relaciones vengan y se vayan, en las que el recuerdo de la persona con la que se relaciona se difumine, no puede vivir sin este sentimiento.

Aun así, el poeta quiere disfrutar de cada relación, de los buenos momentos, de ver la vida tal como se le presenta, aun siendo consciente de que, para él, toda relación termina de una manera abrupta, quemando sólo pequeños recuerdos, cenizas. El poeta siente el amor de la misma manera. Sin embargo cada relación le hace diferente y le hace sentir algo nuevo.

Además, como indica la penúltima estrofa del poema, aunque las personas que le han pasado por su vida ya no estén y, en muchas ocasiones las olvide, su recuerdo queda siempre marcado en él y es este mismo el que hace que sea diferente, que sea algo nuevo aunque duela y nos haga sentir que nos queda menos tiempo.

En la última estrofa del poema hace que quede en el lector un poco de amargura ya que el propio poeta nos dice que las personas que pasan por su vida, las relaciones que mantiene, han dejado de ser algo íntimo para ser algo irreal, como una cosificación del concepto del amor. Una boca que besar, una relación que perseguir hasta que aparezca otra, sin personalizarla.


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