Rostro de vos, Mario Benedetti

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Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.

Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.

Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.

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Análisis

El poeta tiene presente a una mujer con la que ya no está unido. La hecha en falta y se siente solo sin ella. Fue una ruptura de mutuo acuerdo, con tristezas, besos y adioses. El poeta lo recuerda todo de ella porque la sigue amando. Así, nos habla de sus gustos, sus conversaciones, cómo era físicamente, su tacto, etcétera.

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Hecha en falta su cariño y todo aquello que veía en su cara y le trasmitía a él. Recuerda los momentos íntimos sexuales, los momentos felices y los menos alegres. En ocasiones se asoman reproches hacia ella por dejarle, pero rápidamente los aparta de él porque importa más lo que la sigue queriendo, los buenos momentos, que cualquier otra cosa.

El poeta sabe que ya nunca volverá a su lado porque ya está con otra pareja, otro amor y a él no lo mira de la misma forma. Todo ha cambiado. Eso es lo que lo entristece cuando se ven. Todos los recuerdos entonces desaparecen y la tristeza y soledad lo llenan todo. Siente que la ha perdido haya también. Su recuerdo desaparece y ya no queda más que la nada y el sufrimiento.

En este caso el poeta nos habla de una ruptura tranquila entre dos personas y, sin embargo, los sentimientos de una de las partes, en este caso los del poeta, siguen siendo de amor hacia ella. Ella es la que ha tomado la decisión y él es el que queda dolido, triste, etcétera.

Lo que más destaca en este poema son los buenos sentimientos del poeta hacia ella, el deseo de volver hasta su lado, hasta que sabe que ella está con otra persona. Es en ese momento cuando no solamente aparece el desamor, sino también el reproche y, al mismo tiempo, se inicia el olvido de la persona, de lo que representó y de los sentimientos que tenía.

Es por ello que, cuando acabamos de leer el poema, sentimos que el poeta no ha sido sincero ni con la ex pareja ni consigo mismo. No ha sido capaz de olvidarla y ahora es el dolor el que ocupa los espacios que va dejando la soledad, la difuminación del recuerdo de la amada.


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