Romance de la Pena Negra, Federico García Lorca

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Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo, su carne,
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.
Soledad, ¿por quién preguntas
sin compaña y a estas horas?
Pregunte por quien pregunte,
dime: ¿a ti qué se te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegría y mi persona.
Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca,
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
No me recuerdes el mar,
que la pena negra, brota
en las tierras de aceituna
bajo el rumor de las hojas.
¡Soledad, qué pena tienes!
¡Qué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca.

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Análisis

A primera hora de la mañana, de la misma forma que los gallos salen a comer, baja Soledad Montoya, gitana, andaluza de piel morena, pechos firmes, a caballo. No hace caso a nadie y se dirige al puerto. Busca a su amor, a su otra mitad, pero la mar se la ha llevado con ella. No quiere pensar en ello y cree que aún puede estar vivo.

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El poeta ve que llora de rabia, sin consuelo. Está desesperada y la pena casi la ahoga. Poco a poco su vida y ella misma se vuelven negra, color de viuda, ve el tiempo pasar y la juventud se va. El poeta le invita a dejar atrás el dolor y seguir con su vida. Sin embargo todo está triste y se siente la tristeza por la pérdida de esta mujer.

Como podemos observar en este poema, la muerte es la temática predominante. Además, se introducen nuevos factores como son la muerte del amado en el mar y como la mujer, la viuda, no quiere pensar en ello. Al no haber cuerpo, parece que la muerte no se ha producido. La espera pasa a ser la rutina diaria de esta mujer.

Hay una renuncia a la propia vida esperando el regreso de alguien que sabemos que nunca volverá. Sin embargo, estamos ante un poema en el que el amor profundo, incondicional de una mujer hacía el amado, se transforma en muerte en vida de esta. Esta forma de querer, esta forma de amar es algo que aparece en algunos autores y, actualmente, también en algunos temas musicales de algunos artistas (ejemplo de ello es una de las canciones de Maná: en el muelle de san Blas).

Aunque el poeta granadino invita a la vida, también es consciente de que el amor sincero, el amor profundo, el amor incondicional, también va unido a la renuncia, a la entrega total hacia la otra persona y, cuando ésta desaparece, existe la posibilidad de que uno sienta que se quedado vacío, que la vida no tiene sentido y que nos resignemos a vivir una vida triste, oscura, en la que nuestro camino vital es únicamente el dejar pasar el tiempo hasta que la muerte venga a buscarnos, seguramente pensando que así nos reencontraremos con esa persona a la que hemos querido.


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