Rima XXVI – Voy Contra mi Interés al Confesarlo, Gustavo Adolfo Bécquer

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Voy contra mi interés al confesarlo;
pero yo, amada mía,
pienso, cual tú, que una oda sólo es buena
de un billete del Banco al dorso escrita.
No faltará algún necio que al oírlo
se haga cruces y diga:
«Mujer al fin del siglo diecinueve,
material y prosaica...» ¡Bobería!
¡Voces que hacen correr cuatro poetas
que en invierno se embozan con la lira!
¡Ladridos de los perros a la luna!
Tú sabes y yo sé que en esta vida,
con genio, es muy contado quien la escribe,
y con oro, cualquiera hace poesía.

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Análisis

El poeta se dirige a su amada y coincide con ella al pensar que una oda sólo tiene algo de valor cuando está escrita en un billete, mucho menos si se hace en el dorso del mismo. Muchos otros poetas creen lo contrario y minusvaloran la opinión de la mujer por ese tipo de comentarios.

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Para él, aquellos poetas que dicen esto, son trasnochados y no tienen nada más para ofrecer que palabras al viento. Para el poeta sólo muy pocos tienen ese “genio” para escribir, esa inspiración verdadera. Critica a aquellos que escriben únicamente inspirados por el dinero. Esa poesía carece de valor porque la puede hacer cualquiera.

En este poema hay varios puntos a tener en cuenta. Por un lado la nula consideración a la opinión de la mujer. Esta misoginia era algo habitual en muchos intelectuales de la época, no solamente poetas. Por otro lado también hay que tener en cuenta que el poeta nos dice que cierto tipo de géneros literarios estaban obsoletos y carecían de todo valor en ese momento. Los más puristas son los que más critican esta opinión de Bécquer.

Por otro lado, el poeta critica duramente a aquellos que escriben únicamente motivados por el dinero y no por la inspiración de la que habla. Parece que critica algo que es habitual en ese momento. Ya no importa tanto si la poesía tiene un trabajo detrás, si es buena o mala, únicamente se mira el beneficio económico que se puede obtener de lo escrito.

Es por ello que el poeta parece que huye de este tipo de personas que no miran más allá de lo que tienen delante de los ojos. Es consciente de que empieza a haber, en la literatura, nuevos movimientos, nuevo tipo de creaciones y géneros que se van consolidando, así como otros que se van quedando anquilosados en el tiempo, que empieza a carecer de valor, que no de importancia para la literatura.

En este poema no se hace una defensa de las mujeres, pero sí que hay una pequeña crítica velada a la hora de menospreciar el talento y opinión de las mujeres que se dedican a escribir y que, además, lo hacen muy bien, mejor que algunos “poetas” que escriben sin ningún genio, inspiración y que sólo buscan tener una buena posición social y el reconocimiento.


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