Rima XXIII – Por una Mirada, un Mundo, Gustavo Adolfo Bécquer

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Por una mirada, un mundo,
por una sonrisa, un cielo,
por un beso... ¡yo no sé
qué te diera por un beso!

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Análisis

El poeta está enamorado y por el beso de la mujer que ama lo daría todo. Éste es uno de los poemas más conocidos de Gustavo Adolfo Bécquer y lo más maravilloso de estos versos es que son capaces de concentrar únicamente en cuatro versos, todo el sentimiento amoroso de un hombre hacia una mujer, hacia la amada.

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Para el poeta, ella lo es todo. Es su mundo, toda su vida gira en torno a este sentimiento y su presente y su futuro depende en de la correspondencia de estos sentimientos por parte de la amada. Como no podía ser de otra manera, en ningún momento se nos describe físicamente a la joven. Únicamente sabemos que la mirada de la joven y su sonrisa parecen no solamente cautivar al poeta, sino que son un espejo de ella misma y esto es lo que hace que el poeta se sienta más unido a ella.

El beso que el poeta solicitan, no solamente es un beso físico, un ósculo que une una relación, sino que es la combinación del deseo, es todo lo que recoge el sentimiento amoroso del poeta hacia esta persona. Lo daría todo por ella y es capaz de ponerlo por escrito para darle más valor a sus palabras.

Cuando acabamos de leer este poema, nos sentimos identificados con el poeta porque, seguramente, cualquiera de nosotros ha pasado por ese momento en el que estamos enamorados esa persona y nos sentimos llenos de vida, eufóricos, felices y sentimos dentro de nosotros que la persona a la que queremos es nuestra media naranja, es todo aquello que deseamos y a quien nos entregaríamos por completo en cuerpo y alma.

Este, quizás, es el tema principal del poema: cómo la fuerza del amor sincero, el amor que nace desde lo más profundo de nuestra alma, puede transformarnos y hacer que seamos capaces de todo por ser correspondidos en nuestros sentimientos. Además, todos hemos pasado por ese momento en el que el beso es la unión perfecta entre dos personas que, a partir de ese momento, inician un camino común, una trayectoria vital que sentimos que nadie puede detener.


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