Rima VII – Del salón en el ángulo oscuro, Gustavo Adolfo Bécquer

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Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!

¡Ay! -pensé-. ¡Cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: «Levántate y anda!»

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Análisis

En una esquina del salón, abandonada y polvorienta hay un arpa que no suena. Está como aletargada, esperando, como el pájaro calla cuando duerme, pero que al despertarse canta. El arpa espera, desea que sus cuerdas brote de nuevo la música. De a misma forma que la inspiración llega el poeta y escribe, el arpa desea que alguien vuelva a tocar sus cuerdas, como Jesús hizo volver a la vida a Lázaro, para que la música vuelva a sonar.

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Este es un gran poema de Gustavo Adolfo Bécquer en el que se nos describe de una manera muy bella un detalle casi insignificante, que es el de un instrumento abandonado en una habitación. Lo que para cualquier otra persona sería únicamente un hecho que puede ser habitual, para el poeta es algo importante y que describe perfectamente la condición del ser humano.

De la misma manera que se puede amar y desear algo con todas las fuerzas, al ser humano también le es muy fácil dejar de lado su amor y abandonarlo. No importa el tiempo que pase y lo que le ocurra, únicamente se deja que se amontone el tiempo, el polvo sobre él, que es lo que le ocurre a este instrumento.

El poeta desea recuperar el esplendor del instrumento que, seguramente, es un espejo de cómo está la habitación e incluso la casa. Algo ha ocurrido en ese espacio que ha hecho que el tiempo haya ido devorando poco a poco el lugar y lo haya entristecido, envejecido. Seguramente era un espacio lleno de vida y alegría y en el que la música, la cultura era algo importante, de ahí un instrumento musical como el arpa, que no sólo es caro sino que no todo el mundo es capaz de tocarlo, se necesita tener una serie de habilidades naturales.

Este poema también nos habla de lo fácil que es retomar ese pasado feliz y convertirlo en un nuevo presente y futuro. Únicamente se necesita quererlo y llevar a la práctica. Para ello utiliza el momento en el que Jesús le devolvió la vida a Lázaro. De la misma manera que Cristo, nosotros podemos dar vida nueva al arpa, a nuestra propia existencia.


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