Rima LXXII – Las Ondas tienen Vaga Armonía, Gustavo Adolfo Bécquer

Publicidad
PRIMERA VOZ

Las ondas tienen vaga armonía:
las violetas, suave olor;
brumas de plata, la noche fría;
luz y oro, el día;
yo, algo mejor:
yo tengo Amor.

SEGUNDA VOZ

Aura de aplausos, nube radiosa,
ola de envidia que besa el pie,
isla de sueños, donde reposa
el alma ansiosa,
dulce embriaguez
la Gloria es.

TERCERA VOZ

Ascua encendida es el tesoro,
sombra que huye la vanidad;
todo es mentira: la gloria, el oro.
Lo que yo adoro
sólo es verdad:
la Libertad.
Así los barqueros pasaban cantando
la eterna canción,
y al golpe del remo saltaba la espuma
y heríala el sol.
-¿Te embarcas?, gritaban. Y yo, sonriendo,
les dije al pasar:
-Ha tiempo lo hice; por cierto que aun tengo
la ropa en la playa tendida a secar.

>> Siguiente >>

Análisis

Cada momento, cada elemento de la naturaleza, tiene un detalle, una luz, un color, un movimiento, etcétera, que la determina, que lo definen. Por encima de todos ellos el amor ha llegado al poeta y eso es lo único para él. La segunda voz nos habla del amor como algo casi divino, como quien besa el pie de la virgen. El deseo de amar es tan grande como el deseo de soñar junto a la amada. El amor embriaga de una manera dulce.

Publicidad

El amor sincero enciende mucho más el deseo sexual y hace que ninguno de los dos busque crecer su ego. Las riquezas no importan porque lo realmente importante es la verdad del amor. El amor es libertad. El poeta escucha este canto a los vaqueros, que marcan el ritmo de la canción con el golpe de remo del agua. Invitan a éste a subirse y les dice que no porque ya tiene a quien amar.

Estamos ante una imagen muy bucólica en la que el poeta está enamorado, seguramente se encuentre en un lugar, sino idílico, perfecto y, para ahondar más en ese sentimiento amoroso, la canción enmarca un momento muy hermoso. Notamos felicidad en el poeta, notamos que se siente enamorado y que se ha entregado a la amada por completo.

La canción parece haber despertado en el poeta muchos sentimientos positivos, muchas sensaciones que seguramente guarda en su interior y que tiene hacia la amada. Sin embargo no es irracional a la hora de sentirlo. Es tranquilo, es cauteloso, pero tiene muy claro qué es lo que siente por ella y él por qué.

Cuando acabamos de leer el poema sentimos mucha tranquilidad porque, a través de los versos, se nos ofrece un momento muy suave, en el que notamos perfectamente la base rítmica de la canción, con el golpeo del remo en el agua, y casi somos capaces de encontrar una melodía que adaptar al texto que ha escrito el poeta. Nos dejamos mecer por la escena, por todo lo que nos sugiere y nos sentimos muy a gusto. Deseamos, al final de los versos, saber quién es la persona que corresponde al amor del poeta, por lo que el final es abierto y da mucho pie a la imaginación del lector.


Volver Inicio