Rima LIX, Gustavo Adolfo Bécquer

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Yo sé cuál el objeto
de tus suspiros es;
yo conozco la causa de tu dulce
secreta languidez.

¿Te ríes?... Algún día
sabrás, niña, por qué.
Tú acaso lo sospechas,
y yo lo sé.

Yo sé cuándo tú sueñas,
y lo que en sueños ves;
como en un libro, puedo lo que callas
en tu frente leer.

¿Te ríes?... Algún día
sabrás, niña, por qué.
Tú acaso lo sospechas,
y yo lo sé.

Yo sé por qué sonríes
y lloras a la vez;
yo penetro en los senos misteriosos
de tu alma de mujer.

¿Te ríes? ... Algún día
sabrás, niña, por qué;
mientras tú sientes mucho y nada sabes,
yo, que no siento ya, todo lo sé.

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Análisis

Gustavo Adolfo Bécquer nos presenta un poema en el que nos va hablar del amor adolescente, de ese nacimiento de los sentimientos en una chica que, poco a poco se va transformando física, sentimental y conscientemente en mujer. El poeta, se ve a sí mismo como un hombre maduro, sabio y que entiende lo que le pasa a la joven. Sin embargo la posición que adopta es la de observador, ya que quiere que sea la protagonista quien descubra todos los sentimientos y cambios que está notando.

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En la primera estrofa el poeta indica a la adolescente que sabe lo que le ocurre, que conoce la razón de sus sentimientos y de su cansancio, que nada tienen que ver con la fatiga física, sino con los cambios de la adolescencia, hacia la madurez.

En la siguiente estrofa, que se repite un poco más adelante como si fuera el estribillo de una canción, la muchacha irradia felicidad pero no sabe el motivo de la misma. Ella tiene la sensación de que el amor es lo que le hace sentir así, pero tiene dudas. El poeta conoce sus sentimientos.

En un nuevo grupo de cuatro versos nos presentan al poeta como conocedor de sus sueños por su experiencia y sabe interpretar lo que ella siente. Para el, ella es un libro con las páginas abiertas y pudiendo leer en ellas sin ningún problema.

Nuevamente, esa estrofa – estribillo nos hace incidir nuevamente en la felicidad de la muchacha, en esos sentimientos que afloran y como la experiencia del poeta los intuye perfectamente pero, como hemos dicho anteriormente, en ningún momento parece que haya ningún tipo de intervención por interactuar con la joven.

En la quinta estrofa describe a la adolescente como una joven que tiene una explosión de sentimientos. Así, a veces está feliz y en otros momentos llora, pero de una forma más fuerte el poeta es consciente de que se está convirtiendo en mujer. Para que el lector se dé cuenta de ello, utiliza la imagen de los pechos de la adolescente, que están creciendo, para mostrarnos ese paso de niña a mujer.

La última estrofa es una modificación de ese estribillo por el que el poeta entiende su risa y su felicidad. Sin embargo, los dos últimos versos son un contraste porque, por un lado la muchacha se abre a la vida y a conocer todos sus misterios, como el amor y, por otro lado, se nos presenta al poeta como un hombre con la suficiente experiencia para decidir que él está de vuelta de todo y que a ella aún le falta un mundo por conocer. Una imagen de la vida misma.


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