Rima LI, Gustavo Adolfo Bécquer

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De lo poco de vida que me resta
diera con gusto los mejores años,
por saber lo que a otros
de mí has hablado.

Y esta vida mortal, y de la eterna
lo que me toque, si me toca algo,
por saber lo que a solas
de mí has pensado.

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Análisis

La rima LI de Bécquer es otra muestra del estilo y los recursos románticos del poeta sevillano. A nivel formal, la pieza combina diferentes tipos de versos con rima asonante en los primeros (e-a) y segundos versos (a-o) de las dos estrofas, mientras que en los cuartos versos la rima es consonante. Los dos primeros versos de cada estrofa son endecasílabos, los terceros heptasílabos y los últimos pentasílabos. Esta composición polimétrica es habitual en la producción becqueriana y es una muestra de la libertad con la que muchos poetas románticos estructuraron sus piezas.

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Desengaño, desconfianza, narcisismo, fragilidad, enfermedad, muerte. Y amor, por supuesto. En la Rima LI, sencillísima en su mensaje, tienen cabida buena parte de los temas fetiche del romanticismo más intimista. Es puro Bécquer. El Bécquer desengañado del tercer bloque de Rimas. Hay que recordar que las Rimas fueron agrupadas en cuatro grandes bloques, siendo esta pieza la que cierra el tercero. Por ello, es también un poema casi fronterizo, que anuncia ya los temas del cuarto bloque, especialmente la presencia de la muerte y la enfermedad.

La Rima LI se estructura a través de una petición, casi un ruego, del yo lírico hacia la persona amada. El yo lírico ansía saber lo que la persona amada a dicho de él, lo que ha pensado de él. Así, la primera estrofa puede casi hasta resultar ridícula en su mensaje a los ojos de un lector del siglo XXI. ¿Qué persona sacrificaría su vida por conocer lo que otra persona ha dicho sobre ella? Se trata de una exageración, una hipérbole muy propia de la poesía romántica, en la que el yo y el amor están por encima de la vida y la muerte, al menos desde un punto de vista retórico.

Esta primera estrofa recoge así mismo la fragilidad del poeta, las dudas y la desconfianza hacia el amor y la persona amada. Como en otras piezas de este bloque, Bécquer expone el desengaño del amor. El yo poético, frágil pero egocéntrico, quiere tener la seguridad de haber sido amado. El yo se sitúa en primera línea, a través también de un hipérbaton que deja para la estrofa pentasílaba el “de mí has hablado”.

En la segunda estrofa, Bécquer se refiere de nuevo a la muerte de forma elíptica. También desconfía de la vida eterna, pero “si le toca algo”, la empeñaría por saber si ha sido amado. Toda la Rima LI está envuelta en la desconfianza y la fragilidad psicológica de un yo poético que está al borde del desengaño amoroso. Por otro lado, tal vez no fuese la intención de Bécquer, pero hasta puede rastrearse un punto de ironía en esta pieza.

8 versos, imágenes sencillas, que no simples, y el amor. Bécquer entrega en la rima LI otra pequeña píldora de romanticismo exacerbado, aunque en esta caso bastante lúgubre frente a la luminosidad de otras Rimas.


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