Rima I, Gustavo Adolfo Bécquer

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Yo sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora,
y estas páginas son de ese himno
cadencias que el aire dilata en las sombras.

Yo quisiera escribirle, del hombre
domando el rebelde, mezquino idioma,
con palabras que fuesen a un tiempo
suspiros y risas, colores y notas.

Pero en vano es luchar, que no hay cifra
capaz de encerrarle; y apenas, ¡oh, hermosa!,
si, teniendo en mis manos las tuyas,
pudiera, al oído, cantártelo a solas.

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Análisis

El gran poeta y escritor Gustavo Adolfo Bécquer nació en Sevilla en el año 1836 y murió en Madrid en 1870. Bécquer, cuya obra fue reconocida y valorada tras su muerte, es el autor de las famosas Rimas y Leyendas. Nos encontramos, pues, ante la primera de estas Rimas que suponen un gran referente dentro del marco de la literatura en lengua castellana en general y de la cultura española y de Sevilla en particular.

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Gustavo Adolfo Bécquer nació en el seno de una familia de pintores y desde pequeño mostró una gran destreza en el arte de la pintura y en la literatura. Quedó huérfano siendo aún niño y creció con su madrina Manuela, quien poseía una importante biblioteca que lo introdujo en las más destacadas obras de su siglo. Toda su infancia la pasó en la capital andaluza; pero llegada su juventud y decantándose por la literatura, se marchó a Madrid en busca de una oportunidad como escritor y poeta. Allí no obtuvo el éxito esperado y pasó los años trabajando como periodista y traductor mientras escribía las que serían sus más grandes obras, eso sí, sólo valoradas tras su muerte.

En el año 1861 se casó con Casta Esteban y tuvieron tres hijos. Durante su matrimonio, el cual duraría hasta el año 1868, escribió Cartas literarias a una mujer, sus Leyendas, Cartas desde mi celda y las Rimas.

Las Rimas de Bécquer son en total ochenta y seis poemas, los cuales son agrupados por muchos analistas en cuatro grupos fundamentalmente. El primero de estos grupos, y dentro del cual situamos el poema que nos ocupa, trata el tema de la creación literaria y la expresión del espíritu. El segundo trata temas amorosos, el tercer grupo el desengaño y el cuarto el tema de la muerte.

Esta primera Rima está compuesta por tres estrofas de cuatro versos cada una todos ellos de diez o doce sílabas; podría tratarse, según la estructura externa del poema, de un himno, y de hecho en el primer verso el poeta confiesa estar escribiendo un himno.

El tema fundamental del poema es el intento del poeta de escribir algo hermoso que lo ayude a expresar el conjunto de sus sentimientos, a transmitir todas sus experiencias y a su vez a sentir que está dominando el lenguaje. El poeta, pues, nos habla de su intención de escribir algo hermoso y grande, importante y diferente (verso uno) que sea para él alivio en sus pesares, desahogo en la vida (verso dos).

Podemos estructurar la obra en tres ideas que coincidirían con las tres estrofas. En la primera estrofa nos dice que para él escribir es ayudar al alma en su contradicción; pero a su vez reconoce que aunque tenga la intención de escribir un himno grande se quedará en un mero intento. En la segunda estrofa podemos apreciar la influencia de la pintura y la música en su estilo literario: “suspiros y risas, colores y notas” (verso 8). El autor reconoce que el idioma le resulta insuficiente (verso 6) para conseguir expresar todo lo que desearía, por ello, quizás, tiene que aludir a toda la expresividad de la música y la pintura en sus versos. La tercera estrofa nos delata que en realidad desea decir todo esto a alguien (verso 10) y que preferiría confesarlo a solas. Podría tratarse de una personificación de la Poesía (versos 11 y 12) y el poema únicamente un precario intento de convertir en unos pocos versos todo lo que la poesía despierta en el espíritu del poeta.

Este poema becqueriano, así como todos los poemas del escritor sevillano, demuestra su gran dominio del lenguaje, su humildad y la sincera relación que guarda con su pluma. Podríamos dar a estos versos diferentes interpretaciones, logrando con ello el objetivo del poeta: despertar en el lector un fuerte deseo de vivir la poesía.


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