Recuerdos, Antonio Machado

Publicidad
Oh Soria, cuando miro los frescos naranjales
cargados de perfume, y el campo enverdecido,
abiertos los jazmines, maduros los trigales,
azules las montañas y el olivar florido;
Guadalquivir corriendo al mar entre vergeles;
y al sol de abril los huertos colmados de azucenas,
y los enjambres de oro, para libar sus mieles
dispersos en los campos, huir de sus colmenas;
yo sé la encina roja crujiendo en tus hogares,
barriendo el cierzo helado tu campo empedernido;
y en sierras agrias sueño ?¡Urbión, sobre pinares!
¡Moncayo blanco, al cielo aragonés, erguido!?

Y pienso: Primavera, como un escalofrío
irá a cruzar el alto solar del romancero,
ya verdearán de chopos las márgenes del río.

¿Dará sus verdes hojas el olmo aquel del Duero?

Tendrán los campanarios de Soria sus cigüeñas,
y la roqueda parda más de un zarzal en flor;
ya los rebaños blancos, por entre grises peñas,
hacia los altos prados conducirá el pastor.

¡Oh, en el azul, vosotras, viajeras golondrinas
que vais al joven Duero, rebaños de merinos,
con rumbo hacia las altas praderas numantinas,
por las cañadas hondas y al sol de los caminos
hayedos y pinares que cruza el ágil ciervo,
montañas, serrijones, lomazos, parameras,
en donde reina el águila, por donde busca el cuervo
su infecto expoliario; menudas sementeras
cual sayos cenicientos, casetas y majadas
entre desnuda roca, arroyos y hontanares
donde a la tarde beben las yuntas fatigadas,
dispersos huertecillos, humildes abejares!...

¡Adiós, tierra de Soria; adiós el alto llano
cercado de colinas y crestas militares,
alcores y roquedas del yermo castellano,
fantasmas de robledos y sombras de encinares!

En la desesperanza y en la melancolía
de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva.

Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía,
por los floridos valles, mi corazón te lleva.

>> Siguiente >>

Análisis

Los recuerdos del paisaje, los colores del mismo y los aromas que transmiten al poeta, así como las imágenes del río Guadalquivir y la luz que hacía que los campos semejaran oro, están presentes en los recuerdos del poeta de una forma que parecen casi reales. También recuerda el frío en la montaña.

Publicidad

El recuerdo de la primavera, de su explosión de color, lo sobrecogen. El recuerdo de un árbol, su árbol, aparece su mente. Las estampas de su infancia en Soria, con las cigüeñas anidando en las torres de campanario, están presentes. Las aves migratorias, las zonas de montaña y de praderas y la diversidad de fauna y flora y sus ríos están metidos en lo más profundo en la mente del poeta, en su alma.

Se despide de toda la belleza de esta tierra, fuente de inspiración de su poesía y también tristeza que siente a recordar esa tierra también como un lugar seco y yermo. Soria es parte esencial del poeta, es parte de su vida, de su poesía, el lugar que nunca podrá ni querrá apartar de sí mismo.

En este poema podemos apreciar la temática costumbrista, muy común en los poetas, y como los recuerdos de infancia están presentes en la poesía de muchos de éstos. Cuando leemos los versos de este poema observamos como, por un lado, hay un contraste entre la felicidad del poeta al recordar esos lugares, zonas donde seguramente jugaba del niño y que fue descubriendo a lo largo de los años y, al mismo tiempo, una sensación de tristeza porque es una zona que también destaca por ser de yerma. Podemos entenderlos desde un punto de vista literal o desde un punto de vista social o político, aunque no aporta los suficientes datos como para poder afirmarlo.

Lo que sí está claro es que el lugar de nacimiento de un escritor, sea donde sea, lo marca definitivamente y los recuerdos de estos lugares son una parte importante para la inspiración y creatividad del autor. Ya sea de una manera positiva o negativa, los colores, los olores, sabores, las gentes que viven en ese lugar, etc., son una parte indivisible y que están presente en los versos y poemas.


Volver Inicio