Quiero creer que estoy volviendo, Mario Benedetti

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Vuelvo / quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo

hay tanto siempre que no llega nunca
tanta osadía tanta paz dispersa
tanta luz que era sombra y viceversa
y tanta vida trunca

vuelvo y pido perdón por la tardanza
se debe a que hice muchos borradores
me quedan dos o tres viejos rencores
y sólo una confianza

reparto mi experiencia a domicilio
y cada abrazo es una recompensa
pero me queda / y no siento vergüenza /
nostalgia del exilio

en qué momento consiguió la gente
abrir de nuevo lo que no se olvida
la madriguera linda que es la vida
culpable o inocente

vuelvo y se distribuyen mi jornada
las manos que recobro y las que dejo
vuelvo a tener un rostro en el espejo
y encuentro mi mirada

propios y ajenos vienen en mi ayuda
preguntan las preguntas que uno sueña
cruzo silbando por el santo y seña
y el puente de la duda

me fui menos mortal de lo que vengo
ustedes estuvieron / yo no estuve
por eso en este cielo hay una nube
y es todo lo que tengo

tira y afloja entre lo que se añora
y el fuego propio y la ceniza ajena
y el entusiasmo pobre y la condena
que no nos sirve ahora

vuelvo de buen talante y buena gana
se fueron las arrugas de mi ceño
por fin puedo creer en lo que sueño
estoy en mi ventana

nosotros mantuvimos nuestras voces
ustedes van curando sus heridas
empiezo a comprender las bienvenidas
mejor que los adioses

vuelvo con la esperanza abrumadora
y los fantasmas que llevé conmigo
y el arrabal de todos y el amigo
que estaba y no está ahora

todos estamos rotos pero enteros
diezmados por perdones y resabios
un poco más gastados y más sabios
más viejos y sinceros

vuelvo sin duelo y ha llovido tanto
en mi ausencia en mis calles en mi mundo
que me pierdo en los nombres y confundo
la lluvia con el llanto

vuelvo / quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo.

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Análisis

El poeta ha estado exiliado, alejado de todo, de su país, de todo lo que ama e incluso de su oficio de escritor. Vuelve sabiendo quién es y el camino recorrido. Pero también está abierto a la sorpresa. El poeta se había exiliado de lo que amaba. No encontraba el equilibrio entre el descanso y la fuerza. Hubo muchos momentos de claroscuros que la afectaron a nivel personal.

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Es posible que el retiro fuera largo, pero el poeta tenía que volver fuerte, sabiendo quién es y hacia dónde deseaba ir. El exilio le ha dado experiencia. Sólo desea el cariño de los que extrañaba. Ahora que ha vuelto, también recuerda el lugar de donde viene. El poeta siente que no le han olvidado, que sigue presente en la realidad social y no se le juzga.

Es ahora que siente la energía para escribir, que empieza a sentirse él mismo en su país, en su hogar. Aquellos que extrañaba vuelven a su lado. Las tertulias se recuperan y las dudas se van difuminando. El poeta siente que una parte de él murió al marcharse, pero vuelve fuerte y sabiendo que nunca quiso hacerlo.

El poeta se debatió entre el deseo de volver a su país y la realidad de la imposibilidad de poder hacerlo, hasta ese momento. De nada le vale lamentarse. Vuelve alegre y sin rencores ni odios, porque puede volver a su hogar, que es lo más importante. El poeta no olvidó en el exilio lo que ocurría en su país y fue altavoz del mismo en su producción literaria.

Supo del sufrimiento de los se quedaron. Es por ello que los reencuentros expresan más por todo lo sucedido que las despedidas. Vuelve renovado, con fuerza, con la creencia de que todo ha cambiado, aunque los recuerdos del pasado son normales. Es consciente de que algunos ya no están.

Todos han sufrido, personal y emocionalmente. Cada uno de ellos se siente agotado, siente que ha perdido una parte de sí mismo y que han envejecido mucho en muy poco tiempo. El poeta no ha pasado por un duelo porque no sufrido lo que otros, los que quedaron en el país. La lluvia es el llanto de todos aquellos que sufrieron y aguantaron, hombres y mujeres fuertes que sobrevivieron. El final es circular, volviendo a recordar el momento en que volvió del exilio a su país.


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