Qué es tu vida, alma mía?, Miguel de Unamuno

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¿Qué es tu vida, alma mía?, ¿cuál tu pago?,
¡Lluvia en el lago!
¿Qué es tu vida, alma mía, tu costumbre?
¡Viento en la cumbre!

¿Cómo tu vida, mi alma, se renueva?,
¡Sombra en la cueva!,
¡Lluvia en el lago!,
¡Viento en la cumbre!,
¡Sombra en la cueva!

Lágrimas es la lluvia desde el cielo,
y es el viento sollozo sin partida,
pesar, la sombra sin ningún consuelo,
y lluvia y viento y sombra hacen la vida.

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Análisis

Miguel de Unamuno personaliza a la vida en este poema y, a través de ella, expresa los sentimientos que el poeta tiene. Las preguntas que realiza a la vida realmente son preguntas hacia él mismo en un intento de comprender que es lo que siente y cuál es su manera de sentirlo.

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En la primera estrofa, se pregunta qué es la vida y se responde asimismo que lluvia en el lago. La interpretación que podemos darle a esta imagen es la de que el poeta es una persona que, en ese momento, esta carente de ilusión, de sentimientos, no sabe hacia dónde dirigirse y no es capaz de expresar lo que tiene en su interior.

Un lago es una zona húmeda, plana, en la que apenas podemos ver movimiento, en contraste con la playa, el mar, en el que la arena es golpeada una y otra vez por el movimiento de las olas que rompen en la orilla, con su espuma blanca con la fuerza y el sonido que ayudan a la ola llegar a la orilla. Sin embargo, el único movimiento que el lago es capaz de crear, en este caso, es a través de la lluvia, que podría ser una metáfora de las lágrimas del poeta por no saber en qué momento vital está.

El viento podemos interpretarlo como el deambular del poeta sin un rumbo fijo, más o menos rápido, pero siempre en constante movimiento, loco, sin saber realmente hacia dónde se dirige, lo único que hace el viento es ir. Y esa misma fuerza y ese mismo ímpetu es lo que le lleva a, de alguna manera, estar alejado de la realidad, esa cumbre de la que habla.

La única manera que tiene el poeta para volver a ser quien era, para renovarse, es detenerse, aislarse y pensar. Encontrarse asimismo, como si fuera un retiro espiritual en el que encontrará esa luz que necesita. De alguna manera, para poder renovarse y salir triunfante otra vez tiene que caer, llegar y aprender nuevamente a volar.

Las lágrimas, como la lluvia, limpian, hacen que la acumulación de polvo y aire contaminado en el ambiente desaparezca, y al mismo tiempo también limpian los malos pensamientos, todo lo negativo que llevamos dentro. Para poder renacer, muchas veces es necesario caer o refugiarse en uno mismo, viendo esa parte negativa de nosotros, entender la razón de porqué esta ahí y encontrar los mecanismos necesarios para apartarla de nosotros y, gracias a eso, retomar las riendas de nuestra vida y tomar decisiones sobre lo que nosotros queremos hacer con ella. Esa sombra, la lluvia y el viento, es decir nuestro interior, nuestras lágrimas y nuestros sentimientos son los que nos van a ayudar en nuestro conocimiento.


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