El primer beso, Amado Nervo

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Yo ya me despedía.... y palpitante
cerca mi labio de tus labios rojos,
«Hasta mañana», susurraste;
yo te miré a los ojos un instante
y tú cerraste sin pensar los ojos
y te di el primer beso: alcé la frente
iluminado por mi dicha cierta.

Salí a la calle alborozadamente
mientras tu te asomabas a la puerta
mirándome encendida y sonriente.
Volví la cara en dulce arrobamiento,
y sin dejarte de mirar siquiera,
salté a un tranvía en raudo movimiento;
y me quedé mirándote un momento
y sonriendo con el alma entera,
y aún más te sonreí... Y en el tranvía
a un ansioso, sarcástico y curioso,
que nos miró a los dos con ironía,
le dije poniéndome dichoso:
-«Perdóneme, Señor esta alegría.»

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Análisis

Estamos ante una escena en la que él está frente a ella. Están casi pegados cara a cara. Las palabras de ella, a modo de despedida hasta el día siguiente, es la excusa, el pie, para darse un primer beso. Hay pasión, deseo y sinceridad. Es un momento especial en el que ella cierra los ojos y la sonrisa de él lo ilumina todo por la entrega de la amada.

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Él está pletórico y ella le corresponde con la mirada de la emoción de ese primer amor, de la ilusión. Es tal la felicidad del poeta, que éste no cabe en sí de gozo. Cuando se va nota las miradas que los han visto despedirse. Se disculpa, de manera inocente e ingenua, por su felicidad.

Estamos ante un poema en el que se describe una escena, un momento muy concreto. Estamos ante un primer amor y el poeta se centra en ese primer beso, en esa mirada nerviosa, en esa excusa antes de la despedida para poder acercarse, juntar los labios y sentir el calor de la otra persona, el sabor de la persona que queremos, de esa primera sensación única entre dos jóvenes que sienten el amor por primera vez.

Es un poema hermoso, sencillo. Es un poema que no necesita grandes metáforas, que no busca el extenderse a través de numerosas estrofas para hablar una y otra vez de lo mismo. Desde el primer momento queda marcado que lo relevante es esa chispa que hace que las personas que se quieren se besen, con toda la inocencia que eso supone y con el cambio esencial que, a partir de ese momento, habrá en ambos.

Es un final abierto porque hay una despedida para reencontrarse al día siguiente, para, seguramente, seguir experimentando, seguir conociéndose, seguir…. Pero eso es algo que nosotros, como lectores desconoceremos porque el final del poema acaba en el momento justo, cuando ambos separan y se sienten observados por esa demostración ingenua, delicada, juvenil y hermosa que acaban de realizar. Lo importante en este poema y la belleza del mismo está en la simplicidad, está en que lo esencial del poema es la juventud, su inocencia y la ilusión de descubrir nuevas experiencias, el amor de juventud.


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