Por Siempre, Mario Benedetti

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Si la esmeralda se opacara,
si el oro perdiera su color,
entonces, se acabaría
nuestro amor.

Si el sol no calentara,
si la luna no existiera,
entonces, no tendría
sentido vivir en esta tierra
como tampoco tendría sentido
vivir sin mi vida,
la mujer de mis sueños,
la que me da la alegría...

Si el mundo no girara
o el tiempo no existiese,
entonces, jamás moriría
Jamás morirías
tampoco nuestro amor...
pero el tiempo no es necesario
nuestro amor es eterno
no necesitamos del sol
de la luna o los astros
para seguir amándonos...

Si la vida fuera otra
y la muerte llegase
entonces, te amaría
hoy, mañana...
por siempre...
todavía.

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Análisis

Cuando se comparte el día y la noche junto a quien amamos, no somos conscientes del tiempo y tampoco podemos controlar lo que ocurre mientras pasa. Los deseos no importan y creemos que la vida es eterna cuando no es así. Vivir juntos implica morir juntos, implica ir envejeciendo poco a poco.

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Cada día, sin embargo, es un día lleno de belleza es ese paraíso del que habla. Tanto él como ella están tan unidos y su intimidad es tan fuerte que parece que la muerte no tiene prisa en separarlos. Ambos están solos y de esa soledad, esa confianza mutua, sale también la pasión, el amor.

Cuando dos personas se aman de verdad, cuando dos personas deciden compartir una trayectoria vital y buscan un camino en común, todo cambia. Se vive cada día como algo nuevo y el tiempo pasa a ser algo que no importa. El tiempo tiene otro ritmo porque nuestra vida pasa a tener otro ritmo.

No pensamos en el tiempo que avanza porque nos centramos en algo más importante: los sentimientos del amor. Es por ello que la vida del poeta y de la amada avanza junto a ellos sin que sean conscientes de cómo van creciendo juntos, como van madurando juntos y como el tiempo va pasando sin que para ellos sea relevante.

Lo que sí es relevante es, como nos quiere indicar el poeta, que la unión entre ambos es muy fuerte. Es posible que ambos estuvieran solo y que no buscarán nada en concreto, pero se encontraron. A raíz de su encuentro y de acercamiento, hubo una atracción que iba mucho más allá de lo físico. No solamente estamos hablando de una pasión, sino del amor mismo.

Cuando acabamos de leer este poema, el lector se queda con una sensación que nos indica que poco más hay que añadir a los versos del poema. No se nos dice quién es la amada, no se nos dan demasiadas indicaciones acerca de dónde están o lo que hacen, pero lo realmente relevante es que hay amor entre ellos, un amor que nació de la soledad de ambos.

Sin embargo ese amor no significa necesidad de estar junto, sino que la soledad ha sido el punto de partida de su relación y que, a partir de ella, se ha creado un vínculo muy fuerte entre ambos, ha habido un descubrimiento sentimental, físico y amoroso entre ambos que cada día se acrecienta mucho más.


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