La Poesía, Pablo Neruda

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¿Por qué tocas mi pecho nuevamente?
Llegas, silenciosa, secreta, armada,
tal los guerreros a una ciudad dormida;
quemas mi lengua con tus labios, pulpo,
y despiertas los furores, los goces,
y esta angustia sin fin
que enciende lo que toca
y engendra en cada cosa
una avidez sombría.

El mundo cede y se desploma
como metal al fuego.
Entre mis ruinas me levanto,
solo, desnudo, despojado,
sobre la roca inmensa del silencio,
como un solitario combatiente
contra invisibles huestes.

Verdad abrasadora,
¿a qué me empujas?
No quiero tu verdad,
tu insensata pregunta.
¿A qué esta lucha estéril?
No es el hombre criatura capaz de contenerte,
avidez que sólo en la sed se sacia,
llama que todos los labios consume,
espíritu que no vive en ninguna forma
mas hace arder todas las formas
con un secreto fuego indestructible.

Pero insistes, lágrima escarnecida,
y alzas en mí tu imperio desolado.

Subes desde lo más hondo de mí,
desde el centro innombrable de mi ser,
ejército, marea.
Creces, tu sed me ahoga,
expulsando, tiránica,
aquello que no cede
a tu espada frenética.
Ya sólo tú me habitas,
tú, sin nombre, furiosa sustancia,
avidez subterránea, delirante.

Golpean mi pecho tus fantasmas,
despiertas a mi tacto,
hielas mi frente
y haces proféticos mis ojos.

Percibo el mundo y te toco,
sustancia intocable,
unidad de mi alma y de mi cuerpo,
y contemplo el combate que combato
y mis bodas de tierra.

Nublan mis ojos imágenes opuestas,
y a las mismas imágenes
otras, más profundas, las niegan,
ardiente balbuceo,
aguas que anega un agua más oculta y densa.
En su húmeda tiniebla vida y muerte,
quietud y movimiento, son lo mismo.

Insiste, vencedora,
porque tan sólo existo porque existes,
y mi boca y mi lengua se formaron
para decir tan sólo tu existencia
y tus secretas sílabas, palabra
impalpable y despótica,
sustancia de mi alma.

Eres tan sólo un sueño,
pero en ti sueña el mundo
y su mudez habla con tus palabras.
Rozo al tocar tu pecho
la eléctrica frontera de la vida,
la tiniebla de sangre
donde pacta la boca cruel y enamorada,
ávida aún de destruir lo que ama
y revivir lo que destruye,
con el mundo, impasible
y siempre idéntico a sí mismo,
porque no se detiene en ninguna forma
ni se demora sobre lo que engendra.

Llévame, solitaria,
llévame entre los sueños,
llévame, madre mía,
despiértame del todo,
hazme soñar tu sueño,
unta mis ojos con aceite,
para que al conocerte me conozca.

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Análisis

El poeta nos recuerda en este poema cuándo la poesía entró en él, cuándo le inspiró, cuándo hizo que le fuera necesario plasmar en palabras todos los sentimientos que él tenía escondidos en su interior. Éste, quizás, es un tema que muy pocos poetas han tocado. Sí que muchos han hablado de sentimientos, de sensaciones. Sin embargo muy pocos han tocado ese momento en el que tomar la decisión de escribir poemas, de que su oficio fuera el de escritor.

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No nos dice la edad en la que empezó, pero si nos indica que no fue algo esperado. Llegó formando parte de todo lo que le rodeaba: paisajes, personas, hechos, etc. Lo notó como algo físico que lo transformó por completo y que, a raíz de ese momento, hizo despertar ese algo que desconocía de su interior.

Al principio la sorpresa y el desconocimiento de los códigos, la estructura formal, el propio bagaje cultural, sentimental, etc., lo descolocaron al no saber cómo encajarlos junto a todos esos sentimientos que bullían en su interior. Pero fue cuando escribió el primer verso cuando comprendió que todo tenía sentido.

Indica que en ese momento se le abrió un mundo de posibilidades, de paisajes, de momentos y vida que plasmó con palabras, versos y poemas. Ese descubrimiento fue lo más revelador e importante para él y se entregó a este completamente. Fue a partir de ese momento que tuvo conciencia de que su oficio sería el de versar, el de la poesía.

La poesía no solamente es una forma de escribir o de plasmar los sentimientos, sino que también es la plasmación de todo un universo íntimo, personal, además de cultural. Los conocimientos son importantes, pero más importante y más esencial es saber utilizar todo ese mundo interior para crear algo que impacte y que llegue al lector, que este quede impregnado con el mensaje o con el sentimiento que el poeta quiera expresar.

El poeta, el autor, nos hace partícipes de un momento muy concreto de su vida y de cómo este hizo que todo lo que le rodeaba, ya fueran personas, hechos, paisajes, etc., se convirtieran en elementos que iban a inspirar la obra de este genial escritor. Es por ello que este poema es muy revelador.


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