Poema XX, Pablo Neruda

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Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

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Análisis

poema-xx“Poema XX” forma parte de “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”, poemario publicado en 1924, en plena juventud del autor chileno. Toda la obra supone a nivel temático un tratado sobre el amor y sus diferentes vertientes, siempre con un tono preciosista y rico en matices que lo emparentan con el modernismo poético. A nivel estético, “Poema XX” es un ejemplo de la fértil capacidad creativa de Pablo Neruda y su profundo dominio de los recursos poéticos tanto desde el punto de vista métrico como de la utilización de figuras retóricas.

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Resulta interesante y original la estructura de “Poema XX”. Esta organizado en 20 versos alejandrinos pareados con una profunda cesura en la mayoría de ellos cuyo objetivo es realzar la musicalidad, enfatizando además diversos conceptos que enriquecen el tema de la pieza, que no es otro que el amor como reza el título del poemario. Es esta una característica habitual en la obra de Neruda, una perfecta comunión entre estética y temática.

A diferencia de otras piezas de este poemario, Neruda también se refiere al valor de la poesía, del acto creativo, como catarsis, como purificación de las pasiones. Los versos más tristes son también una cura frente a la tristeza o el abatimiento que produce el desamor. El autor utiliza su arte como acto de saneamiento emocional. Es la forma de reducir a su esencia un sentimiento doloroso, pero inevitable, el modo de perpetuar sobre el papel una pasión del autor.

“Poema XX” es también un conflicto entre lo subjetivo, lo maleable, el yo, frente a lo objetivo, lo sólido, la naturaleza. Neruda se sirve de elementos de la naturaleza (el viento, los árboles, el rocío) para metaforizar unos sentimientos que desbordan su corazón que transforman, en última instancia, las percepciones del poeta.

Neruda acude algunos símbolos habituales en el modernismo, como el azul, la noche o las estrellas para describir la soledad, la melancolía y la ausencia. El viento, imparable, en perpetuo movimiento, actúa como metáfora de la alterabilidad del amor, que va y viene y que aparece en uno de los versos más impactante del poema: Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
Y en las últimas estrofas de “Poema XX”, Neruda nos describe las dudas del amor. ¿Dónde termina? El poeta que nos ha descrito un amor perdido, vacila, tal vez la quiero, porque el amante se resiste a dejar de amar, a entrar en un largo olvido dejando atrás la belleza del amor.

Poema XX es otra de las piezas más reconocibles de la juventud de Neruda, un poema exquisito, que ha sido y es el compañero nocturno de tantos amantes desvelados.


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