Píntame Angelitos Negros, Andrés Eloy Blanco

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--Ay, compadrito del alma,
¡Tan sano que estaba el negro!
Yo no le acataba el pliegue,
yo no le miraba el hueso;
como yo me enflaquecía,
lo medía con mi cuerpo,
se me iba poniendo flaco
como yo me iba poniendo.
se me murió mi negrito;
dios lo tendría dispuesto;
ya lo tendrá colocao
como angelito de Cielo.

--Desengáñese, comadre,
que no hay angelitos negros.

Pintor de santos de alcoba,
pintor sin tierra en el pecho,
que cuando pintas tus santos
no te acuerdas de tu pueblo,
que cuando pintas tus Vírgenes
pintas angelitos bellos,
pero nunca te acordaste
de pintar un ángel negro.

Pintor nacido en mi tierra,
con el pincel extranjero,
pintor que sigues el rumbo
de tantos pintores viejos,
aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.

¿No hay un pintor que pintara
angelitos de mi pueblo?
Yo quiero angelitos blancos
con angelitos morenos.
Ángel de buena familia
no basta para mi cielo.

Si queda un pintor de santos,
si queda un pintor de cielos,
que haga el cielo de mi tierra,
con los tonos de mi pueblo,
con su ángel de perla fina,
con su ángel de medio pelo,
con sus ángeles catires,
con sus ángeles morenos,
con sus angelitos blancos,
con sus angelitos indios,
con sus angelitos negro,
que vayan comiendo mango
por las barriadas del cielo.

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Análisis

A la Negra Juana se le murió su hijo. Fue algo inesperado, una enfermedad cuya característica principal hacía que fuera perdiendo peso. Murió y el sentimiento es el de que Dios lo transformó en un angelito, en un querubín. El poeta incide en la realidad social y racial del momento, ya que en la representación de los ángeles, cuando son pintados, no hay ninguno negro, por lo que sentimiento es de minusvaloración del pequeño muerto por el color de su piel.

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El poeta reprocha el pintor que la belleza la represente siempre con personajes de piel blanca y no se acerque a la realidad del pueblo, cuya población es de mayoría negra. El pintor, que además es del propio país, también pinta como los extranjeros: imágenes blancas. El poeta le pide que, al menos, tenga uno de color negro.

Le pide que no haya distinción de razas en la pintura, para que todos están representados por igual y más si hablamos de niños. Pide que la iconografía, que la pintura religiosa, represente más al pueblo y sus características sociales y sociales, con lo que se sentirán más identificados con ella.

El poeta siente que el niño negro muerto pueden haberlo identificado con un ángel oscuro, con un demonio. Vuelve a incidir en que el pintor refleje la realidad de la sociedad en su representación religiosa. Critica que la Iglesia no tenga en cuenta la realidad social y racial del lugar. En la estrofa final vuelve a pedir que el poeta pinte al pueblo, a los negros, lo que la realidad muestra cada día.

Cuando leemos este poema no podemos evitar pensar en la canción, en cómo estos versos han influenciado, no sólo desde el punto de vista musical, sino social a muchas personas y lectores que han visto por escrito como esta poesía refleja una reivindicación social importante.

La igualdad de razas no sólo es una reivindicación verbal sino que ha de ser también una acción diaria y cotidiana en todo tipo de ámbitos, tanto laborales, sociales, espectaculares, artísticos, etc. En este caso, la representación artística a través de la pintura es un reflejo de cómo hay esa discriminación racial y como este poema pretende acabar con esta imagen que se tiene siempre de lo sagrado identificado con personajes de piel blanca, rubios y de ojos azules. En contraposición, lo negro siempre se identifica con lo negativo, con lo demoníaco, con el ángel caído. Es por ello que el poeta quiere que tomemos conciencia del hecho y cambiemos la mirada.


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