Pies hermosos, Mario Benedetti

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La mujer que tiene los pies hermosos
nunca podrá ser fea
mansa suele subirle la belleza
por totillos pantorrillas y muslos
demorarse en el pubis
que siempre ha estado más allá de todo canon
rodear el ombligo como a uno de esos timbres
que si se les presiona tocan para elisa
reivindicar los lúbricos pezones a la espera
entreabir los labios sin pronunciar saliva
y dejarse querer por los ojos espejo
la mujer que tiene los pies hermosos
sabe vagabundear por la tristeza.

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Análisis

Para el poeta, unos pies hermosos son sinónimo de la belleza de la mujer. Se inicia la mirada en sus pies se sube, continuando con el resto del cuerpo. El sexo, las caderas, el ombligo de la mujer… todo es deseo para el poeta. Esa belleza física le hace sentir que es tan bella como la música clásica.

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El poeta recorre la belleza desnuda de la mujer hasta sus ojos, su mirada. Él puede transmitir todo el deseo al ver la belleza de ella. Sin embargo, siente que la mujer que es consciente de que es bella y deseada por ello, no es feliz porque no quiere despertar interés únicamente por eso. Pero también sabe utilizarlo a su favor.

Cuando acabamos de leer el poema de Benedetti nos vienen varios puntos sobre los que reflexionar. Por un lado el poeta elogia la belleza de la mujer, aunque no nos ofrece ninguna descripción física de la misma que la diferencie de otras mujeres o algún detalle acerca de quién puede ser.

Por otro lado, también nos habla de cómo esta mujer, que sabe que es bella y que es consciente de que es deseada por otros hombres, en el fondo desea pasar desapercibida, ser una mujer normal o también que los hombres la vean más allá de una belleza física.

Al mismo tiempo, aparece una visión negativa de esta mujer, ya que siendo consciente de su belleza, aunque diga que no quiere que la vean únicamente por lo bella que pueda ser, utilizada esta belleza para mantener un status y tener una cierta influencia sobre otras personas, imaginamos que hombres.

Al final del poema, Benedetti nos ofrece un último verso en el que nos da una visión personal y sincera de lo que él siente realmente cuando ve a una mujer con estas características. Siente que es algo negativo que una mujer utilice su belleza para influir o conseguir algo. Sin embargo no puede evitar sentir deseo hacia ella, lo mismo que otros hombres.

Al poeta le atrae la mirada de la mujer, su cuerpo, todo. No puede evitar alabar la belleza de su cuerpo y, al mismo tiempo, parece sentirse culpable de tener esos sentimientos cuando cree que esto es negativo para ella, que la hace menos mujer porque sabe que gracias a ello puede obtener un beneficio.


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