A Phocás, el Campesino, Rubén Darío

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Phocás el campesino, hijo mío, que tienes
en apenas escasos meses de vida, tantos
dolores en tus ojos que esperan tantos llantos
por el fatal pensar que revelan tus sienes...

Tarda a venir a este dolor adonde vienes,
a este mundo terrible en duelos y en espantos;
duerme bajo los Ángeles, sueña bajo los Santos,
que ya tendrás la Vida para que te envenenes...

Sueña, hijo mío, todavía, y cuando crezcas,
perdóname el fatal don de darte la vida
que yo hubiera querido de azul y rosas frescas;

pues tú eres la crisálida de mi alma entristecida,
y te he de ver, en medio del triunfo que merezcas
renovando el fulgor de mi psique abolida.

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Análisis

El poema está dedicado al hijo de un campesino. El bebé que es deseado pero su padre sabe que sufrirán en su vida por su condición social. El poeta desea que tarde en darse cuenta de ello. Hay un deseo de que disfrute de su infancia, de su inocencia. Lo negativo de la vida y la sociedad ya vendrá cuando toque.

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El padre se disculpa por no poder haberle dado nada más que la vida, porque nada más puede ofrecerle. El padre desea que él tenga un mejor futuro, otra esperanza, para que salga de ese estatus de campesino, y siente que puede conseguir. Esto es lo que desea para su hijo y para su vida.

Este poema nos plantea una temática social y algo que era muy habitual en nuestra sociedad y en muchas otras sociedades de diferentes países. Cuando uno nacía en una clase social, sobre todo cuando hablamos de una clase baja, campesina, etcétera, parecía que no podía optar a mejorar, a ascender, a llegar a algo más que lo que tenía.

Es por ello que el padre de este pequeño es consciente del sufrimiento que va a tener su hijo cuando descubra que, por mucho que lo desee, va a tener muy complicado el ascender socialmente. Sin embargo, desea también que el cambio se produzca, que puede salir de ese círculo y prospere.

Por otro lado también se nos habla de la infancia, esa etapa en la que todos somos inocentes, en el que la raza, la nacionalidad y la condición social, así como el sexo de cada uno, no importa. Los niños juegan sin pensar en ello, se divierten y sólo cuando los adultos aparecen y los separan y segregan de los demás, es cuando se hacen una idea irreal de lo que es una sociedad.

El distinguir clases es lo más negativo para cualquier grupo social. Sin embargo, hasta hace bien poco, el nacer en uno u otro era algo que te marcaba para siempre, era algo que te impedía el progresar, el estudiar, el poder optar a mejorar social, cultural y económicamente. Esto es lo que el padre no desea para su hijo. El padre de este bebé desea que esas barreras se rompan y, al menos, el pequeño tenga una opción para mejorar.


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