Otro cielo, Mario Benedetti

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No existe esponja para lavar el cielo
pero aunque pudieras enjabonarlo
y luego echarle baldes y baldes de mar
y colgarlo al sol para que se seque
siempre faltaría el pájaro en silencio

no existen métodos para tocar el cielo
pero aunque te estiraras como una palma
y lograras rozarlo en tus delirios
y supieras al fin como es al tacto
siempre te faltaría la nube de algodón

no existe un puente para cruzar el cielo
pero aunque consiguieras llegar a la otra orilla
a fuerza de memoria y pronósticos
y comprobaras que no es tan dificil
siempre te faltaría el pino del crepusculo

eso es por que se trata de un cielo que no es tuyo
aunque sea impetuoso y desgarrado
en cambio cuando llegue al que te pertenece
no lo querrás lavar ni tocar ni cruzar
pero estarán el pájaro y la nube y el pino.

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Análisis

El cielo no tiene sentido sin algunos elementos que lo hacen ser lo que es. Su color, la luz del sol que lo baña no tiene sentido sin aves que lo surquen. No se puede dominar el cielo y su belleza, que aumenta con las aves. De la misma forma, no se puede entender el cielo sin nubes que lo decoren. Ellas son las que lo tocan.

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El cielo, el día, tampoco se puede entender sin la noche y sin la belleza de la puesta de sol con la silueta de los árboles frente a nosotros. Podemos imaginarnos otros lugares, pero nada nos acerca a ellos porque somos nosotros los que tenemos que tenemos acudir a ellos. No podemos ser dueños del cielo, pero sí podemos pensarlo, sobre todo cuando éste, en un día especial, nos emociona al juntarse con aves, nubes y naturaleza en una sola visión hermosa.

Como podemos observar, el poeta está frente a la grandiosidad del cielo y se pregunta por qué es tan hermoso y tan bello el verlo. Cuando lo analiza se da cuenta de que no es sólo un elemento el que hace que toda su belleza resalte, sino que es una mezcla de varios lo que hace que el cielo sea lo que es.

El ser humano no puedo tocarlo pero si sentir toda su belleza, toda su energía y grandiosidad. Para el poeta, los elementos esenciales que componen un cielo maravilloso son, además de éste, las nubes que va pasando poco a poco y nos hacen sentir el movimiento, que no es algo estático lo que vemos.

Pero también las aves que surcan el cielo son importantes, porque no solamente vemos un cielo hermoso por el que pasan unas nubes bellas. Sino que la propia vida, algo que tiene la capacidad de volar, lo surca y nos sobrecoge el hecho de que en el cielo también puede haber vida, como una metáfora sobre la divinidad.

Para el poeta, la unión de todos esos elementos, las aves, las nubes y el cielo que, además de la naturaleza, además va cambiando de color a medida que va pasando el día, hacen que podamos ver en toda su grandiosidad la belleza y hacernos sentir sobrecogidos por toda la belleza que podemos ver, por todo aquello que el ser humano es incapaz de dominar pero si admirar y hacerle sentir pequeño.


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