Oda a la pacificación, Mario Benedetti

Publicidad
No sé hasta dónde irán los pacificadores con su ruido metálico de paz
pero hay ciertos corredores de seguros que ya colocan pólizas contra la pacificación
y hay quienes reclaman la pena del garrote para los que no quieren ser pacificados
cuando los pacificadores apuntan por supuesto tiran a pacificar
y a veces hasta pacifican dos pájaros de un tiro
es claro que siempre hay algún necio que se niega a ser pacificado por la espalda
o algún estúpido que resiste la pacificación a fuego lento
en realidad somos un país tan peculiar
que quien pacifique a los pacificadores un buen pacificador será.

>> Siguiente >>

Análisis

Los nuevos gobernadores que pretenden que el pueblo se calme, lo hacen obligando mediante, de alguna manera, la represión a través del ejército. Ante esto, hay personas que se niegan a que se les obliga a callar, a someterse a cualquier precio.

Publicidad

Desde los poderes se ve como algo positivo la represión y las muertes selectivas de quienes se oponen a una pacificación obligatoria. Esta represión se produce y se aprovecha esta libertad de muerte para ir en contra de los que luchan y los que interesa que desaparezcan.

El poder parece que se burla de quien lucha contra ellos, contra su visión de la paz, jugando a matarlos de cualquier forma, incluso a traición. En opinión del poeta, se puede dar el caso de que quienes represaliaban, pueden pasar al otro lado y aquellos perseguidos pasen a ser los que matan y se vería bien, normal. Por eso, su país, para el poeta, es un país que no sabe lo que quiere y que cambia de pensamiento según quien ostente el poder.

La represión es algo que utilizan ciertos gobiernos cuando ejercen sus funciones de una manera dictatorial, cuando quieren que el pueblo acepte sin condiciones el poder que se ha establecido. Es por ello que el pueblo lucha para evitar que esto se lleve a cabo.

Sin embargo, el poeta se da cuenta de que, en muchas ocasiones, los gobiernos cambian, las personas que tienen el poder son diferentes y, sin embargo, los métodos de gobierno son los mismos e incluso más crueles. Es por ello que, para quien escribe el poema, hay una sensación de tristeza al darse cuenta de que no importa quién gobierne porque el pueblo, de alguna manera, hace lo mismo que critica de quienes los gobiernan y por eso siente que todavía no está suficientemente maduro como para ser un país libre de verdad y, sobre todo, democrático.

Cuando terminamos de leer el poema nos queda una sensación de tristeza porque el poema recoger realmente lo que ha sucedido en muchas dictaduras antes, durante y después de las mismas. Es por ello que no nos es ajeno lo que dice porque hemos podido estudiarlo y leerlo sobre otros países, otros continentes y, al final, los dirigentes, los represores, actúan de la misma forma y subyugan al pueblo de la misma manera.


Volver Inicio