Oda al día feliz, Pablo Neruda

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ESTA vez dejadme
ser feliz,
nada ha pasado a nadie,
no estoy en parte alguna,
sucede solamente
que soy feliz
por los cuatro costados
del corazón, andando,
durmiendo o escribiendo.
Qué voy a hacerle, soy
feliz.
Soy más innumerable
que el pasto
en las praderas,
siento la piel como un árbol rugoso
y el agua abajo,
los pájaros arriba,
el mar como un anillo
en mi cintura,
hecha de pan y piedra la tierra
el aire canta como una guitarra.

Tú a mi lado en la arena
eres arena,
tú cantas y eres canto,
el mundo
es hoy mi alma,
canto y arena,
el mundo
es hoy tu boca,
dejadme
en tu boca y en la arena
ser feliz,
ser feliz porque si, porque respiro
y porque tú respiras,
ser feliz porque toco
tu rodilla
y es como si tocara
la piel azul del cielo
y su frescura.

Hoy dejadme
a mí solo
ser feliz,
con todos o sin todos,
ser feliz
con el pasto
y la arena,
ser feliz
con el aire y la tierra,
ser feliz,
contigo, con tu boca,
ser feliz.

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Análisis

Nuevamente estamos ante un poema en el que los sentimientos desbordan al poeta por todos los poros de su piel. En este caso la felicidad está presente a lo largo de todo el poema. Todo lo que le rodea, todo lo que siente, todo su mundo interior está lleno de ese sentimiento y lo expresa de la misma manera.

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Para el poeta no hay motivo ni excusa para lo que quiere decir. Sólo hay una sensación de felicidad que lo llena, que envía su interior. Todo lo que le rodea afirma esta sensación, ya sea en el paisaje, los pájaros o el sonido del mar. Todo ello hace que esa felicidad sea todavía mayor, incluso parece que se junta en una melodía que suena en su interior.

Todo lo que ve, todo lo que toca o escucha, todo lo que es sentido y siente es por su amada. La felicidad está representada por ella. Para él lo es todo, es lo que ama y lo que le hace ser feliz. Quiere volver a sentir nuevamente, tomar todas esas sensaciones y vivirlas como algo único, personal y utilizarlas para empaparse de ella.

Estamos ante una exaltación de los sentimientos y de todo lo que representa el amor para el poeta. También estamos ante la importancia de tener a nuestro lado a una persona que nos haga sentir todo esto y más. El poeta expresa esto de una manera directa y firme, sin fisuras. Para él lo que le rodea es parte de su interior y, como este está lleno de alegría, esa misma alegría y felicidad es la que trasciende al exterior.

Pero de nada valdría lo que siente si no tuviera a su lado una persona que le correspondiese y esto es lo que parece que ha pasado. Aun así, nos queda una sensación por la que parece que el poeta necesita de la presencia de una mujer, de lo femenino para sentirse feliz, enamorado, para corresponder. En el momento en el que desaparece esa persona, ya sea una amante o una pareja, en seguida la tristeza, la tragedia, inunda la poesía el poeta.


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