De la mujer al hombre, Gioconda Belli

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Dios te hizo hombre para mí.

Te admiro desde lo más profundo
de mi subconsciente,
con una admiración extraña y desbordada
que tiene un dobladillo de ternura.

Tus problemas, tus cosas
me intrigan, me interesan
y te observo
mientras discurres y discutes
hablando del mundo
y dándole una nueva geografía de palabras
Mi mente está covada para recibirte,
para pensar tus ideas
y darte a pensar las mías;
te siento, mi compañero, hermoso
juntos somos completos
y nos miramos con orgullo
conociendo nuestras diferencias
sabiéndonos mujer y hombre
y apreciando la disimilitud
de nuestros cuerpos.

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Análisis

Poema de Belli que refleja la idea revolucionaria que tiene del conflicto de sexos. Su feminismo está cargado de igualdad y respeto dejando a un lado la competitividad y la batalla por el dominio en la pareja y en la sociedad. Así como en otros de sus poemas, la autora da una gran importancia a la creación divina (verso número uno).

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La poeta cambia el sentido de la creación de la mujer desde el punto de vista cristiano. Ya no es ella quien es creada de la costilla de Adán, sino que Dios hace al hombre para servir a la mujer. La mujer admira, que no ama, al hombre y siente cariño hacia él. A la poeta le interesa el hombre desde el punto de vista psicológico, cómo se relaciona y cómo usa el lenguaje, creando nuevos términos.

Afirmando que Dios hizo al hombre para la mujer y viceversa hace de esta idea una idea universal y no una tesis propia. El poema y sus veintiún versos forman un conjunto difícilmente divisible en ideas secundarias; aunque sí podríamos considerar desde el verso número dieciséis y hasta el final una conclusión o cierre. Destacamos la admiración que reconoce que la mujer siente por su compañero en el subconsciente (versos dos y tres).

Como si ella fuera la mujer en general, con este verso declara que todas las mujeres sienten admiración por “su hombre” ya sea de forma reconocida o inconsciente. Y a su vez reconoce que dicha admiración es de naturaleza extraña (verso cuatro). Hasta el verso número cinco incluido éste apreciamos un tono muy maternal de ella hacia su pareja y mitad. Entre los versos seis y diez declara la autora que los asuntos que lo conciernen le interesan e importan sobremanera y que cuando él habla de su perspectiva del mundo y de las cosas ella lo escucha atentamente admirando la diferencia de puntos de vista que existe entre ambos, sin llegar nunca a considerar que uno de los dos tiene más razón que el otro.

Incluyendo la idea de belleza en la descripción de sus sentimientos (verso quince) declara que el hombre y la mujer se complementan y ayudan con amor y orgullo. Como ya hemos dicho al principio, a partir del verso dieciséis encontramos una conclusión, seis versos que resumen todo lo anterior y quizás resumen también la idea que Belli tiene del feminismo.

El hombre y la mujer son diferentes tanto física como interiormente pero estas diferencias no son sino positivas y de gran provecho para la sociedad y la humanidad. Cada uno ha de tener conciencia de lo que es (verso diecinueve), de quién es, y de cuál es su papel en la creación, eso sí, siempre desde el respeto y la admiración por uno mismo y por el otro.


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