Si mis Manos pudieran Deshojar, Federico García Lorca

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Yo pronuncio tu nombre
En las noches oscuras
Cuando vienen los astros
A beber en la luna
Y duermen los ramajes
De las frondas ocultas.
Y yo me siento hueco
De pasión y de música.
Loco reloj que canta
Muertas horas antiguas.

Yo pronuncio tu nombre,
En esta noche oscura,
Y tu nombre me suena
Más lejano que nunca.
Más lejano que todas las estrellas
Y más doliente que la mansa lluvia.

¿Te querré como entonces
Alguna vez? ¿Qué culpa
Tiene mi corazón?
Si la niebla se esfuma
¿Qué otra pasión me espera?
¿Será tranquila y pura?
¡¡Si mis dedos pudieran
Deshojar a la luna!!

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Análisis

El poeta recuerda a su amante por la noche. Lo llama en sueños cuando todo parece quieto y en silencio. El poeta se siente solo sin su presencia y la poesía y la música no llenan las horas que no está con él. Son horas muertas, vacías de vida. Cuanto más lo recuerda tiene la sensación de que lo pierde más y eso le hace daño.

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El poeta siente miedo de que su amor se vaya, de que este vaya menos y esto es lo que parece que ocurre. Así lo siente física y emocionalmente. Tiene miedo a la pérdida, a perder el rumbo, a no volver a mar. El poeta quisiera conocer el futuro, tener un signo que le haga saber qué ocurrirá, pero parece que es imposible.

El amor, temática universal y esencial en la poesía, está presente a lo largo de todos los versos de este poema. No sabemos si el poeta es correspondido en su amor, ni siquiera sabemos quién es la persona que ama y mucho menos si está o no comprometido. Lo único importante para él es que lo necesita su lado porque para él lo significa todo.

Es precisamente ese distanciamiento entre ambos lo que consume al poeta, lo que le hace tener pensamientos negativos, lo que hace que las dudas aniden su corazón y en su mente y dude de si esta relación va a alguna parte, de si se está deshaciendo y siente que el final de la misma está cerca. Sin embargo, el final es abierto, en ningún momento se nos dice que se haya acabado.

De esta manera, García Lorca no solamente nos presenta un poema de amor, un poema en el que el sufrimiento por el amante, por la ausencia del amado, le hace temer lo peor. De una manera muy inteligente, sutil, engancha al lector haciendo que se sienta espectador de lo que ocurre, con lo que, cuando acaban los versos, nos queda una sensación de vacío, de querer saber qué es lo que ocurrirá, de, como el mismo poeta desea, conocer el futuro. La forma que tiene García Lorca de escribir hace que el lector jamás quede indiferente a la temática del poema y hace que nos sintamos atraídos irremediablemente por su poesía.


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