La Más Mujer del Mundo, Juan Gelman

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Sonríe como un cómplice
bajo el calor suelta sus animales bellos desnudos indolentes
y recorren la tierra llenándola de ansias de carne en libertad
ella prepara sus abismos
ninguno la conoce
en la mitad de la noche me despierta la oigo
como enciende su furor
y las crepitaciones
de rostros que ella quema lentamente
contra su voluntad.

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Análisis

La sonrisa de esta mujer oculta algo, como si de una jugadora se tratara. Su desnudez atrae y hace que todos la deseen. Su deseo de libertad hace crecer el ansia de tenerla. Cuanto más sabe de ella, se da cuenta que menos la conoce. Es una mujer muy sexual que sabe atraer, que sabe lo que el poeta desea. Pero el poeta sabe que ella conoce como manejar a los hombres y dejarlos sufriendo, aunque no quieran.

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El poeta nos presenta en este poema a una mujer con fuerza, con poder para manejar a los hombres a su antojo. Es una mujer que el poeta sabe quién es, como utiliza sus encantos, sus recursos y las consecuencias de los mismos. Sin embargo no puede dejar de desearla, de sentirse atraído hacia ella.

Estamos hablando de un amor irracional, de un deseo sexual que va mucho más allá de lo que nuestra mente nos puede llegar a decir. Por un lado nos invita a razonar, a que veamos que esa mujer es algo negativo para nosotros y, al mismo tiempo, la parte más animal de los otros nos hace desear el encuentro y es esta parte la que gana finalmente.

Es por ello que el poeta se dirige al lector para hablarles de esta mujer, de la que no se nos dice cómo es físicamente ni quién es. En lo que se centra es en el poder de esta mujer para manejar al hombre a su antojo, para hacer que la deseen y, al mismo tiempo, que seamos conscientes de que el final de esa relación será abrupta, sufrida y que, al mismo tiempo, dejará a la persona destrozada.

Es por ello que, al finalizar el poema, nos damos cuenta de que hay tantos tipos de amor como mujeres y hombres existan. Hay personas que necesitan seguridad, que necesitan cariño, que necesitan sentirse cuidados. Pero también es importante ese amor animal, ese sentimiento que nos hace perder la razón, perder nuestra propia capacidad para vencer el deseo y que, por mucho que queramos evitarlo, vencerá a cualquier tipo de pensamiento.


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