Marcha Triunfal, Rubén Darío

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¡Ya viene el cortejo!
¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines,
la espada se anuncia con vivo reflejo;
ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines.

Ya pasa debajo los arcos ornados de blancas Minervas y Martes,
los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus largas trompetas
la gloria solemne de los estandartes,
llevados por manos robustas de heroicos atletas.
Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros,
los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra,
los cascos que hieren la tierra
y los timbaleros,
que el paso acompasan con ritmos marciales.
¡Tal pasan los fieros guerreros
debajo los arcos triunfales!

Los claros clarines de pronto levantan sus sones,
su canto sonoro,
su cálido coro,
que envuelve en su trueno de oro
la augusta soberbia de los pabellones.
Él dice la lucha, la herida venganza,
las ásperas crines,
los rudos penachos, la pica, la lanza,
la sangre que riega de heroicos carmines
la tierra;
de negros mastines
que azuza la muerte, que rige la guerra.

Los áureos sonidos
anuncian el advenimiento
triunfal de la Gloria;
dejando el picacho que guarda sus nidos,
tendiendo sus alas enormes al viento,
los cóndores llegan. ¡Llegó la victoria!

Ya pasa el cortejo.
Señala el abuelo los héroes al niño.
Ved cómo la barba del viejo
los bucles de oro circunda de armiño.
Las bellas mujeres aprestan coronas de flores,
y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa;
y la más hermosa
sonríe al más fiero de los vencedores.
¡Honor al que trae cautiva la extraña bandera
honor al herido y honor a los fieles
soldados que muerte encontraron por mano extranjera!

¡Clarines! ¡Laureles!

Los nobles espadas de tiempos gloriosos,
desde sus panoplias saludan las nuevas coronas y lauros
?las viejas espadas de los granaderos, más fuertes que osos,
hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros?.
Las trompas guerreras resuenan:
de voces los aires se llenan...

?A aquellas antiguas espadas,
a aquellos ilustres aceros,
que encaman las glorias pasadas...
Y al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas,
y al héroe que guía su grupo de jóvenes fieros,
al que ama la insignia del suelo materno,
al que ha desafiado, ceñido el acero y el arma en la mano,
los soles del rojo verano,
las nieves y vientos del gélido invierno,
la noche, la escarcha
y el odio y la muerte, por ser por la patria inmortal,
¡saludan con voces de bronce las trompas de guerra que tocan la marcha triunfal!...

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Análisis

Marcha triunfal militar con pompa y todo el boato de estas celebraciones. Pasan por debajo de los arcos triunfales, con las imágenes mitológicas, el ejército con su paso marcial y haciendo notar su fuerza y poderío. El sonido de los clarines hace destacar la imagen de las tropas. Hace que sea más impresionantes los cascos, armas y complementos de los soldados. La guerra, al principio tiene esta imagen.

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Todo esto conmemora la victoria del ejército. Todos admiran el paso del cortejo y lanzan flores y las mujeres admiran a los soldados, destacando siempre el más fiero, que se hará con el amor de la más hermosa. Se venera al soldado, a los caídos y heridos y, sobre todo al estandarte y bandera enemigos. Así es la marcha triunfal.

Los nobles saludan a los nuevos héroes y todos respetan a los vencedores. Hay un encuentro entre aquellos que ganaron batallas antes y los que las ganan ahora. A quien más se aclama es al líder del ejército, aquel que ha luchado codo con codo y delante de los suyos, al que no le importa morir por la patria. A ellos se dirige la marcha triunfal.

Este poema es como una foto de un hecho histórico. Podemos imaginarnos a las legiones romanas pasando por debajo de los arcos triunfales. Parece que el poeta ha imaginado cómo podía ser ese momento y lo ha trasladado a un hecho poético. No se nos indica cuál ha sido el hecho bélico que motivado esta celebración, sin embargo se nos dan pinceladas de cómo imagina el poeta que debió ocurrir.

Toma como referencia elementos que existen, como son los arcos triunfales, los cascos, elementos de la indumentaria de Guerrero y, sobre él, construye esa marcha triunfal que va describiendo. Seguramente, apoyado en documentos históricos, entreteje lo que el pueblo, los nobles, toda la sociedad estaría viviendo en este momento, disfrutando y haciendo suya la victoria del ejército, haciendo suya la victoria de Roma, el gran imperio, la patria.

Este tipo de poemas no se suelen ver muy a menudo, pero si son importantes por el cuidado con el que están hechos y cómo son capaces de transmitir una serie de emociones que, sin haberlas vivido directamente y basadas en un hecho histórico hipotético, nos hacen tener la sensación de que podemos estar presentes en ellos.


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