Oh mar, no esperes más!, Julia de Burgos

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Tengo caído el sueño,
y la voz suspendida de mariposas muertas.
El corazón me sube amontonado y solo
a derrotar auroras en mis párpados.
Perdida va mi risa
por la ciudad del viento más triste y devastada.
Mi sed camina en ríos agotados y turbios,
rota y despedazándose.
Amapolas de luz, mis manos fueron fértiles
tentaciones de incendio.
Hoy, cenizas me tumban para el nido distante.
¡Oh mar, no esperes más!
Casi voy por la vida como gruta de escombros.
Ya ni el mismo silencio se detiene en mi nombre.
Inútilmente estiro mi camino sin luces.
Como muertos sin sitio se sublevan mis voces.
¡Oh mar, no esperes más!
Déjame amar tus brazos con la misma agonía
con que un día nací. Dame tu pecho azul,
y seremos por siempre el corazón del llanto?

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Análisis

En la poesía, los momentos vitales del poeta son muy importantes, ya sea un hombre una mujer. Quizá los más importantes, los más ricos en cuanto sentimientos son, en contraste, los más tristes, en los que el escritor o la escritora se sienten más vulnerables, desolados e imprimen todos esos sentimientos en sus versos.

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En este caso, la poeta nos muestra los puntos de vista de su situación vital. Por un lado está pasando por un mal momento en el plano emocional. No sabe qué hacer y parece que su camino, trayectoria vital, está completamente parada, bien sea por una relación finalizada o por otro tipo de situación.

Al mismo tiempo, nos presenta una necesidad de que estos sentimientos no la frenen porque ella, en el fondo, se siente llena de vida y necesita y quiere ilusionarse nuevamente. Quiere encontrar esa mano a la que asirse, ese punto de referencia al que dirigirse y mover nuevamente sus pies, ya sea continuando su camino o iniciando uno nuevo.

La poeta esta triste, melancólica y sola. El amor ha desaparecido de su vida. Se siente desilusionada, derrotada, como si la hubieran abandonado. Está desmotivada y lo que la rodea ahonda más en la sensación de tristeza. Quiere volver a sentir, quiere volver a amar, pero todo lo que conoce no le llama la atención, no le atrae.

Ella se siente llena de amor, con mucho por dar, pero no se siente con fuerzas. Siente que en vez de vivir deambula por la vida. Su trayectoria vital está estancada en una encrucijada de la que no sabe cómo salir. Quiere volver a sentir la ilusión e ingenuidad y deseo del amor, como cuando era niña y, a disfrutar de ese el mar que le hacía sentirse viva.

Además de lo dicho inicialmente, es importante ese punto de origen que la poeta busca. No busca una ilusión madura, un reinicio desde el punto vital en el que se encuentra. Es algo mucho más existencial. El recuerdo de ella misma como niña es algo que nos hace darnos cuenta de lo importante de mantener un mínimo de ingenuidad, para no perder ese niño que todos llevamos dentro y que se ilusiona, que tiene deseos de vivir y encontrar, que buscar algo nuevo. La poeta necesita comenzar nuevos proyectos que le haga vivir.


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