Los Locos, Roque Dalton García

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A los locos no nos quedan bien los nombres.

Los demás seres
llevan sus nombres como vestidos nuevos,
los balbucean al fundar amigos,
los hacen imprimir en tarjetitas blancas
que luego van de mano en mano
con la alegría de las cosas simples.

Y qué alegría muestran los Alfredos, los Antonios,
los pobres Juanes y los taciturnos Sergios,
los Alejandros con olor a mar!

Todos extienden, desde la misma garganta con que cantan
sus nombres envidiables como banderas bélicas,
tus nombres que se quedan en la tierra sonando
aunque ellos con sus huesos se vayan a la sombra.

Pero los locos, ay señor, los locos
que de tanto olvidar nos asfixiamos,
los pobres locos que hasta la risa confundimos
y a quienes la alegría se nos llena de lágrimas,
cómo vamos a andar con los nombres a rastras,
cuidándolos,
puliéndolos como mínimos animales de plata,
viendo con estos ojos que ni el sueño somete
que no se pierdan entre el polvo que nos halaga y odia?

Los locos no podemos anhelar que nos nombren
pero también lo olvidaremos…

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Análisis

Los locos son personas que dejan de existir. Son enfermos que dejan de ser alguien para los demás. No son nada para la sociedad y por eso no responden a un nombre, porque nadie los llama. El poeta critica la necesidad del ser humano por ser reconocido, recordado. Nos pone sobre la mesa la importancia de que los demás conozcan quiénes somos y por eso se ocupan y preocupan de hacerlo de todas las formas posibles, como las tarjetas de visita.

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Aunque uno tenga un hombre igual a otra persona, repetido, se busca presentarlo como algo nuevo, único, fresco. Todos hacen lo mismo. Quiere ser un referente y desean que su nombre perdure aunque su cuerpo muera. La historia es importante y las personas conforman esta.

Los locos olvidan sus nombres porque sufren de alegría y tristeza y esto centra su vida, dejando de lado quienes son. Para ellos, su nombre no significa nada. Para los locos, el recuerdo de quienes son es algo que no importa, porque también dejan de recordar y el olvido pasa a ser la esencia de su vida.

El poeta ataca en este poema la necesidad que tienen muchas personas de ser una referencia para otras. La historia de una sociedad es importante y la conforman hechos que han cambiado de manera significativa una sociedad en un momento concreto. Es obvio que hay personas que marcan esos momentos, pero en la mayoría de las ocasiones no es algo que se haya buscado, sino que ha sucedido.

El poeta critica a aquellas personas que buscan la notoriedad de una manera egoísta y para ello los compara con los locos, personas para las que los nombres no tiene sentido porque únicamente sufren cada día su enfermedad, teniendo únicamente sentimientos de alegría, tristeza, frustración, olvidándose en la mayoría de los casos quienes son o han sido.

Sin embargo, cuando acabamos de leer el poema, nos queda claro que el poeta se decanta por ser un loco. Prefiere que nadie sepa quién es, desea pasar por la vida sin ser recordado porque, para él, al final todos seremos olvidados antes o después, más tarde o más temprano.


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