Llueve…, Pablo Neruda

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Llueve
sobre la arena, sobre el techo
el tema
de la lluvia:
las largas eles de la lluvia lenta
caen sobre las páginas
de mi amor sempiterno,
la sal de cada día:
regresa lluvia a tu nido anterior,
vuelve con tus agujas al pasado:
hoy quiero el espacio blanco,
el tiempo de papel para una rama
de rosal verde y de rosas doradas:
algo de la infinita primavera
que hoy esperaba, con el cielo abierto
y el papel esperaba,
cuando volvió la lluvia
a tocar tristemente
la ventana,
luego a bailar con furia desmedida
sobre mi corazón y sobre el techo,
reclamando
su sitio,
pidiéndome una copa
para llenarla una vez más de agujas,
de tiempo transparente,
de lágrimas.

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Análisis

La tristeza es un sentimiento constante en la poesía de Neruda, siempre relacionada con el amor, con el abandono y con los sentimientos de autodestrucción, que también aparecen en algunos de sus versos. En este caso, el poeta utiliza la metáfora, la imagen de la lluvia y la sombra proyectada por la luz de esta en el cristal, para indicarnos que la tristeza quiere llegar a él.

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Pero no puede alcanzarlo porque siente que el amor ha llegado a su interior y que será cómo una flor. El poeta deja atrás el pasado, la tristeza y quiere volver a sentir la pasión sin fronteras, sin miedo. Hay una sensación de hartazgo de sentirse siempre en una continua depresión existencial, sentimental.

Sin embargo, como no podía ser de otra manera, los recuerdos son mucho más fuertes de lo que él pensaba y la tristeza de los mismos hace que el poeta, en esta ocasión, caiga derrotado, lo mortifiquen y le hagan llorar. Se siente impotente para reprimir el dolor para romper con sufrimiento.

Como podemos observar en este poema, la emotividad, los sentimientos del poeta son muy profundos en relación a un amor perdido o una relación fracasada. En cualquiera de los dos casos, encontramos estas sensaciones en varios de los poemas de su obra.

Hemos de entender que estamos ante un escritor muy pasional en todo lo que realiza, en cualquier temática en la que se adentra y es esa misma pasión la que, por un lado, le hace sentir vivo, lleno de felicidad y, en muchas ocasiones, ser mucho más creativo y fructífero en su obra.

Pero de la misma manera, esa misma pasión la que le hace caer en depresiones literarias, en oscuros sentimientos y muertes existenciales en cuanto una relación fracasa, cuando un objetivo no es cumplido o cuando lo que le rodea, ya sea la sociedad o un episodio muy concreto de su vida, hace que pierda esa fortaleza. Y aun así, como poeta y como trabajador del verso, continúa escribiendo porque es su oficio, porque cada sentimiento es un verso que escribir para realizar un poema, para que quede plasmado su mundo interior, él mismo.


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